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J A -i 9- y T I- fl a. MADRID FÍLARMÚNÍCO I, V FARiNBLLI EN LAS COBTBS DB FELIPE V Y DE PBENANDO VI El estreno de La Walkyria en el teatro Real de Madrid; el efecto que esta ópera ha causado entre los aficionados; las discusiones que ha suscitado; los libros y artículos que acerca de ella y su autor el gran Ricardo Wagner se han escrito, todo esto prueba que el público de la capital de España continúa hoy tan aficionado al divino arte de la Música como lo fué el de otros tiempos, y que la educación musical está entre nosotros muy desarrollada. Acerca de esto se ha escrito mucho. La Crónica de la ópera italiana en Madrid desde el año 1778 hasta nuestros días, por D. Luis Carmena y Millán; el notable y erudito Prólogo histórico de D. Francisco Asenjo Barbieri que precede á este precioso ó interesantísimo libro; la Memoria de D. Manuel Juan Diana acerca del teatro Eeal; la Sistoria de la ópera española y déla música dramática en España en el siglo XIX, obra que basta por sí sola para hacer famoso el nombre del malogrado é ilustre Peña y Gofii; lo que el insigne Mesonero Romanos ha consignado en sus Memorias; lo que cuenta en las suyas el general Córdova; la sátira famosa de Bretón de los Herreros; cuanto se puede leer en periódicos desde principios del siglo hasta nuestros días, todo proporciona arsenal riquísimo para trazar el cuadro del Madrid filarmónico. Felipe V se curó de la profunda melancolía que le aquejaba oyendo cantar al famoso sopranista Carlos Broschi, más conocido por Farinelli, y el público de Madrid, imitando al fundador de la dinastía de los Borbones en España, ha buscado en la música consuelo y distracciones á la tiranía de la reacción unas veces, á los horrores de la guerra civil otras, y á sus pesadumbres y aflicciones, que no han sido escasas, siempre. Farinelli vino á España el año 1 Í 37; le mandó desde Londres nuestro embajador el conde del Montijo, que le oyó y quedó encantado de su voz, y en el mes de Agosto dio su primer concierto en el palado del Real Sitio de San Ildefonso. Se conservan detalles del programa de aquella solemnidad musical que dio el primer paso en la curación del naonarca, y se sabe que cantó; l.o Aria. Son cual nave che agitata. 2.0 Añs, lo sperai del porto in seno. 3.0 Aria. No sperar non. 4.0 Aria con recitado. Al dolor. In van ti chiamo. De algunos más números se componía el programa, y del éxito que en el Rey, en la familia real y en los cortesaiK causó el celebérrimo cantante, juzgúese por los regalos y mercedes que recibió. El Rey le regaló un retrato suyo encerrado en un marco de brillantes, tasado en 10,000 duros; la Reina un lazo de brillantes para la corbata que no valía menos de 4.000 y además una caga de oro que llevaba dentro una letra de 2.000 pesos que podía cobrar á su presentación en la Intendencia. El Príncipe de Asturias le regaló un reloj repetición de oro guarnecido de brillantes, y el Infante- Cardenal le señaló 4.000 ducados de renta anual. Pero del efecto causado en el Rey por Farinelli, nada puede dar mejor idea que este curioso documento: JSí Uet -Por cnanto he resuelto que D. Carlos Broschi, llamado Farinelli, quede en mi Real servicio en calidad de familiar criado mío, con dependencia sólo de mí y de la reina mi muy cara y muy amada esposa, por su singular habilidad y destreza en el cantar, concediéndole el sueldo de 1.500 guineas de Inglaterra, reguladas en 135.000 reales de vellón cada año, sin descuento alguno, los cuales deben correrle desde el 25 de este mes en adelante, situados sobre el producto de la Renta de Estafeta del Beino, para que los perciba puntualmente; coche con dos muías para sa persona, así en Madrid como en cualquier otra parte donde me siguiere, y un tiro de muías para ejecutar los viajes de mis jornadas; el carruaje que necesitase en ellas para su familia y equipajes; el alojamiento decente que hubiere menester para su persona y familia, así en los Sitios Reales como en otra cualquier parte donde me siguiere. Por tanto, mando á todos los Jefes, Oficiales y criados de mis Reales Casas, á loa oficiales de tropa, á los Minis-