Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
Cierto es que a Pepita Hijos estuvo en el Conservatorio, y que salió de allí con un premio. Pero la inspiración cómica, la más difícil de todas, esa no se aprende en ninguna parte. La Eijosa comenzó á llamar la atención del público con palabras sueltas, con frases, con gfstos. En una pieza cualquiera se hacia aplaudir con entusiasmo, aunque la pieza fue e muy mala. En una obra donde le daban un papel insignificante, lograba que el público se Sjara en ella, olvidando á los que hacían primeros papeles. Ese es el secreto del arte del cómico. Ningún profesor puede ensecarlo. En aquellas primeras piezas que se llamaban Pepita, ¡Pobres mujeres hizo ganar á los autores mucho dinero por la manera de decir Jos versos. Madrid comenzó á tomar gran carifio á la Pepita Hijosa; su nombre llevaba la gente al teatro. De Variedades pasó al teatro Español el año en que don Miguel Vicente Roca tomó la dirección y empresa de aque lia rasa. iQié época aquélla I Perdonen al que va para viejo que se recree recordando á aquellos actores que rodeaban á D. Julián Romea en el teatro de Variedades: La Carmen Berro blanco, la Espejo, la Fe lipa Díaz: las tres elegantes, bonitas, distinguidas. La Orgaz, que era la primera característica de su tiempo. El concienzudo Oltra, Florencio Eomea, Bicardo Morales; y para alegrar al público, la pareja salida del- Oonservatorio, Emilio Mario y Ja Pepita Hijosa. Entre la comedia y la pieza bailaba la Nena que era uña hermosura. La Hijosa salió de aquella casa para ser la primera graciosa de Espafia. Lá niató su carácter, que era el íhás extraño y original que darse pueda. Tan pronto cómica notable, y tan pronto devota y santurrona; ora mujer de casa, ora bohemia desordenada y rebelde en toda vida tranquila. Su c a r á c t e r variaba cada seis meses. Su matrimonio con Ricardo Morales tuvo alternativas de bueno y de malo, porque 1 Pepita, independiente y bohemia, tan pronto parecía la más casera y hacendosa de l a s m u j e r e s como salía de pronto de su hogar para divertirse como le diese la gana, porque el j j f e t a es así: desigual, desordenado, sentiment a l neurótico, como dicen ahora Sus eclipses eran famosos en el mundo de los teatros. A lo mejor desaparecía y no volvía á saberse de ella en seis meses. E r a n unas crisis durante las cuales tenía horror del público, de la sociedad, y se ocultaba. Algo de eso le ha sucedido también á la célebre actriz francesa Judie, y alguna vez lo he recordado. Era un gran talento y un gran temperamento de actriz. En la Puerta del cuartel, -de Narciso Serra, hacía una -oZ a, como dicen ahora, que se comía un tomate crudo, y por verla comer aquel tomate se podía pagar á doble precio el asiento. No se sabe cómo podía sacar á veces efectos grandes de una sola palabra. En una comedia mía, entraba en e s c e n a preguntando p o r su marido y decía: ¿Está ahí ese? No p u d e yo imaginar que esta frase pudiera arrancar un aplauso. Y, sin embargo, al decir ese, la sala entera reía y aplaudía. Con la Hijosa desaparece el último resto de un arte hoy tan decadente como todo lo demás de esta decadente Espafia de fln del siglo diecinueve. EuPKBro BLASCO