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LA HIJOS A Y SU TIEMPO In illo tempore reinaba en el teatrito de Variedades el gran D. Julián Romea. Allí comenzó la Hijoaa su carrera. ¿Qaién, al ver los retratos que hoy damos en este número, si ha conocido ya viejos á los originales, podila reconocerlos? Matilde Diez, separada de su marido D. Julián, estaba tal y como la puede contemplar el curioso lector. D. Antonio Pizarroso comenzaba á ser ya decano de los actores. Oaltafiazor hacia las delicias del público en la Zarzuela. Florencio Eomea, al lado de su hermano, era un caballero que hacía segundos galanes. Y Navarrete, D. Eamón de Navarrete, ese que véia ahí tan joven y tan guapo, es el Asmodeo muerto el año pasado, más de vejez que de enfermedad. Senectas ipsa est morbus, dijo el latino. Dá todos aquéllos ya no queda ninguno. La Hijosa ha sido la última en irse de este bajo mundo, tan ingrato para todos los que vienen á él, y más ingrato aún para los cómicos, que se llevan con ellos la inspiración, la voz, la figura, los gestos y los ademanes! Tal y como hoy la presentamos era entonces. Una madrileña chiquita y bonita, con unos ojillos vivos y de mirada penetrante; resuelta, avispada, dicharachera, muy lista, muy de la tierra, como nacida en el corazón de Madrid, en la calle del Príncipe, á dos pasos del teatro de donde partió su féretro hace ocho días, coronado de flores. ¡Cuan cierto es que el arte del MATiLDü DÍEZ teatro no se aprende! EAMÓN DB NAVABEKTE