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Una papeleta para el Dicelonario. -Beuacliuiento del Carnaval. Los hombres graves. -El papel de la golfería; -Confetti del arroyo. -Huelga de cecheros. Un meeíijií -Ligeras coDslderaólones. I- Ignoro si algún académico de la Lengua llevará al seno de la Corporación la palabra confetti, como dicen que otro (otro académico ú otro confetti, es igual para el caeo) llevó á la comisión del Diccionario la palabra trolley, con objeto, ya que no de lograr fama imperecedera, al menos de conseguir billete de libre circulación en los tranvías que fueron ayer de tracción animal y serán en lo futuro de tracción académica. Desde luego es seguro que si los inmortales no llevan á la docta casa la palabra de referencia, apuntada enélcorrespondiente proyecto de papeleta, llevarán algo más elocuente y positivo: el propio confetti pegado al sombrero, á la corbata, á los hombros ó á los bigotes, porque á nada ni á nadie respeta esta lluvií de mil colores, que es á un tiempo lluvia y arco iris. (Brindo por mi parte á la Academia esa ga ana frase, hecha con sacabocados, ctmo el papelilo de moda. Siempre las pequeñas causas produjeron los graniles efectos, y otra vez se ha confirmado la regla general por virtud del menudo confetti, que ha logrado la resurrección, restauración ó renacimiento de las Carnestolendas cuando estaban próximas á morir á manos del hombre de los zancos, del moro de Perreras ó dé la máscara destrozona, galas únicas del viejo Carnaval. Hoy es otra cosa. El confetti ha entrado en nuestras costumbres, y en las homéricas luchas de papel picado habidas en Recoletos días atrás, hemos demostrado ser el pueblo heroico y guerrero de siempre. Conmovía el corazón y levantaba el ánimo ver en las tribunas de Eecoletos, no á la juventud atolondrada, sino á hechos y derechos, conocidos y hasta respetables, lanzar serpentinas, arrojar naranjas rellenas y sembrar de papslitos de colores las cabezas femeniles que por allí pasaban, por no decir que discurrían. De hombres aeí puede esperarlo todo la nación, ansiosa de nueva vida. Hagan las demás naciones busn papel, que aquí estamos noEotros para picarlo y aun banderillearlo antes de arrojarlo á los cuatro vientos en lluvia graciosísima ó en gallardísimas espirales. Esto en cuanto á las clases directoras. Las clases dirigidas, representadas dignamente por esta pujante y cada yez más próspera golfería madrileña, han llenado su papel recogiéndolo del suelo y arrojándolo de nuevo á nuestro rostro con el lodo de la calley el polvo de nuestros zapatos. Así el Carnaval no ha podido ser más edificante, porque al mismo tiempo hemos celebrado el antruejo y la Ceniza, recibiendo en la faz el papel perfumado y el polvo miserable, el símbolo multicolor de las Carnestolendas y el polvo de la tierra, que nos hace pensar en nuestro origen y en nuestro fin. Sin duda en el ánimo dé los agentes del municipio ha podido más esa razón