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taba fingiendo que la divertía el seaX á M Z F! ó muchachas, que estudiadamente se adelan camino. descontento, avanzaba olfateando en los bordes del ed. me. uedoa. ui, escribo S- tod ZrdlZ nlfp enU; bre simpáti; o, á quien suponTamáfléS Mrió en lo vivo. Aquellas frases vibrantes, desnudas da la revelación de la naturaleza de aquel hom- baja, y la conversación se animó á espaldas de Luisa la mennr 1. I qu 7 Srnros roVers eTn? e TÍ T T S- pecbano vivir de r S a l r 1 -t a el Jam ¿Quiere usted mucho á su perro? preguntó ella, afanosa de traer nuevos asuntos á la conversación. I L f X -E s mi mejor amigo. Me lo regaló un gaucho argentino, y lo conservo desde hace muchos afios yíi S r e T Í e S r e t s e r- ¡E s- t e S l t r -él para balerío pedazos. -Eatonces, replicó ella sonriendo, será mi enemigo, porque si odia á los que le hacen dafio á usted o l Z Z 2 -viese p a r S T u n a mirada- -No serfa para tanto r- ¿Qne no? añadió Suárez Martín con impetuosa fiereza. Ko bay más que probarlo- ¿Y cree usted que su perro no me conoce á mí? preguntó ella con osada coquetería- N o mego que la conoce á usted. De lo que no respondo es de que la respete n f T P dominadora, enrojeció. Sometido el amo. no admitía la rebelión del perro Y sin Socfaueld T r K í -El n. que estaba TZ varis carne blanca de la criolla. Esta dió un grito, y antes de que Luisa -echado la carabi TM acudiera, Suárez Martín se habla d L s 1 carne blanca de Z rt l vf T La anVrHd X e T n Z 1 enfurecido Tanau, que al ver el ademán áe su amo se agasajó u S á 1 Z S ul paraíón canalándoae en uno de los surcos de la nieve, fué á besar los pies de María Era M A N U E L BUENO DIBUJOS DE E S T E V A S