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EL OBRERO EN BLANCO Y NEGRO Población obrera inteligente, activa y escogida, ocupa los diversos talleres montados en la casa; maneja sus complicadas máquinas, pone cerebro y brazo al servicio de la idea capital, y coadyuva, en fin, dignamente al resultado de la labor común que exige el concurso de la inteligencia hasta en sus más nimios é insignificantes detalles. No es, por consiguiente, el operario de BLANCO Y NaaEO ese mísero vulgar obrero cuya fuerza corporal es lo único que se estima y se paga, ni tampoco el obrero rutinario que día tras otro realiza la misma labor como las abejas y los castores, no; ni la fuerza obrera de estos talleres puede medirse por kilográmetros, ni la rutina y el hábito encajan en los periódicos que sólo viven á condición de progresar constantemente, de variar á la continua, siguiendo los gustos del público, cada vez más ilustrado, y, por lo tanto, más exigente de día en día. CALOBÍFEBO Baste citar los nombres de las diversas categorías obreras de BLANCO Y NBGEO, tipógrafos, impresores, grabadores, encuadernadores, maquinistas, electricistas, etc. para comprender que por su mismo oficio constituyen la aristocracia del trabajo; pero viéndoles y admirándoles, se observa además que todos ellos son más bien obreros de la inteligencia y del estudio que de la fuerza material. En el patio de máquinas, por ejemplo, el maquinista ó el marcador que ayer manejaban las máquinas Alauzet, han estudiado y progresado lo suficiente para dirigir hoy las admirables máquinas alemanas que allí funcionan; para los cajistas ea un problema el arreglo y ajuste de cada plana, siempre distintas y llenas de dificultades; el electricista ha de atender á la variedad inmensa de aparatos que forman la instalación eléctrica de BLANCO Y NBGEO; el trabajo del encuadernador varía cada semana, porque pocos son los números del periódico que se pliegan y encuadernan de modo igual. Y con todo esto queremos decir que si la empresa de BLANCO Y NEGBO, desvelándose por sus obreros, les ha rodeado de toda clase de comodidades y hasta lujos, que son el motivo del artículo presente, no ha hecho sino dar á cada cual lo suyo, estimulando en toda la población obrera la laboriosidad, el trabajo á gusto y el cariño á la casa por medio de esta multitud de detalles que no son, de eguro, lo más brillante, pero sí lo más curioso, interesante y digno de notarse en esta casa, larga de Ver si han de comprenderse todos sus pormenores. Luz á raudales, ventilación perfecta, locales amplios y bien cuidados, garantizan al obrero la mayor salubridad en estos talleres. El patio de máquinas con su elevado zócalo de azulejos árabes, sus esbeltas columnas de hierro y su gran montera de cristales que deja pasar toda la luz del día, es simpático ó incita á trabajar entre tantos primores. De noche varios arcos voltaicos iluminan el local, además de las lámparas que, fijas en cada máquina, permiten apreciar hasta lo microscópico. Contiguo al patio de máquinas, cuentan los obreros con un comedor muy espacioso y alegre, perfectamente decorado, con sus mesas muy bien dispuestas. Una cocina de vapor permite á los obreros calentar sus almuerzos y comidas, pudiendo con tales elementos consumir sus manjares con el mismo confort que en un restaurant de pretensiones. En el piso bajo, así como en los superiores y á disposición de todos los operarios, hay instalados lavabos para su aseo personal, con abundancia de agua corriente, caliente y fría. La calefacción por vapor reco rre todos los locales de la casa, g; proporcionando en invierno un calor igual, agradable y sano, por lo mismo que no roba, como la combustión, el vapor de COCINA DB VAPOB APABATO DB CALEFACCIÓN