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j Así es que esta fuerza excesiva y sobrante se emplea en cargar un gran número de acumuladores- -creo qué unos sesenta y tantos, -y acumulada en ellos la energía eléctrica, como verdaderos motores se emplean en las horas de excesivo trabajo. Así puede decirse que el sisteina motor de toda esta gran, maquinaria se compone de tres partes: las calderas, los dinamos y los acumuladores, que son como el volante de este gran sistema. Y como todo está perfectamente ordenado, como nada sobra ni nada falta, ni nada es inútil, hasta el vapor expulsado de la máquina, cambiando convenientemente de presión, circala por los caloríferos que templan toda la casa del BLAKCO Y NKGEO. Es quizá el único servicio que no se hace eléctricamente; el de la calefacción. Y no es extrafio, ni fuera posible otra cosa; porque. este problema de la calefaccióa eléctrica, aunque mucho se ha trabajado en él y algo se ha conseguido, no ha sido resuelto todavía en coadiciones económicas y prácticas. Pero si se exceptúa la calefacción, todo lo demás es eléctrico en la preciosa instalación del BLANCO y HEGEO. ¿Qué más? No ya la luz ordinaria, sino el sol mismo está sustituido por la electricidad para los trabajos fotográficos. Grandes arcos voltaicos con poderosos reflectorf s fijan las imágenes. Y así los talleres de fotografía en nada se parecen á los gabinetes fotoDE LA BKD TELEFÓNICA. INTERIOR gráficos ordinarios. Son espaciosas salas, pero como otra sala ó como otro taller cualquiera: sin techos de cristal, que si dejan entrar la luz, no amparan de la intemperie. ¿Ni qué falta hace el sol donde circulan los amperes empujados por los volts, si ellos saben fabricar soles en miniatura? Apenas hay problema de los principales que á la electricidad se refieren, que no haya sido planteado y resuelto con gran inteligencia y gran acierto en la instalación que á rasgos generales vamos describiendo. Así tenemos el problema de la transmisión de fuerza repetido tañías veces como aparatos funcionan en el Establecimiento. Así tenemos aún ascensores que casi podemos llamar eléctricos, y relojes eléctricos, y veinte arcos voltaicos, y trescientas lámparas de incandescencia esparcidos por todo el edificio. Así tenemos, por último, una red telefónica para el servicio interior, de tal modo combinada, que cada aparato, por medio de un conmutador especial, sirve de punto central para comunicarse cjn todos los aparatos instalados. En suma: electromotores, lámparas, bombas hidráulicas, máquinas de los talleres, alumbrado general, trabajos fotográficos, teléfonos, relojes, todo es eléctrico; y todas las partes marchan como si faeran ruedecillas de una gran máquina. Hay que creer que hasta eléctricamente se piensa, se discurre, se imprime, se dibuja, se graba y se trabaja. Y la impresión general es de limpieza, de orden, de armonía y de luz. Así será con el tiempo el trabajo en todas las industrias. Nó una pena, sino un regocijo del espíritu. Y esto se ha hecho- -y concluyo por donde empecé- -no por mandato gubernamental, no por leyes del Estado, no por imposiciones del poder, sino por la actividad libre é inteligente de los hombres, de los creadores de esta importante industria. ¡Ese es el único camino! Si todos hacen lo mismo, cada uno en su esfera será can. ino de progreso en cuyo término está la regeneración, la regeneración por el trabajo eólido, no por ilusiones que traigan aparejado el desengaño, no por fantasmagorías que la realidad brutal ó implacable deshace de un golpe. El BLANCO Y NEGEO no es sólo una empresa importante: es un buen ejemplo, y un ejemplo sano y provechoso que imitar. JOSÉ ECHEGAEAY BBLOJ BLÍCTEICO