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mmM ¡mÉm 0 m m immuú Mucho se habla de nuestra regeneración, muchas ideas se presentan para conseguirla y muchos planes se proponen. Ni los juzgo ni los combato, y en lo que tengan de bueno y aceptable los respeto. Pero la verdadera regeneración no está en la superficie, sino en las profundidades de la masa social, y uno de sus principales factores es el trabajo. En primer lugar el trabajo individual, y luego el trabajo de la asociación libre. En un lago poco prof ando, cuando el viento golpea violentamente sobre la superficie, las olas que levanta revuelven toda la masa acuosa, y llegan al fondo, y arranean el cieno, y lo suben y lo esparcen, y el cristal del lago se enturbia. En un mar muy profundo, el oleaje, por grande que sea, ni llega al fondo, ni altera las grandes corrientes, ni perturba las entrañas del abisrno. Algo así sneele en los pueblos. Y lo que hay que desear es que (ttengan grandes profundidades y cortientea poderosas que no estén sujetas á los caprichos de una tempestad ni á los giros de un ciclón. Pero esto sólo se consigue, estas grandes corrientes sólo se crean por fuerzas internas de la sociedad misma, por el esfuerzo concertado de todos sus individuos. Por eso, aquél que no ha perdido fe en los ideales democráticos, ve con entusiasmo y saluda con respeto todo esfuerzo individual por modesto que sea, y con regociMÁQTTIKAS D B V A P O R jo admira el triunfo de todas las indivi dualidades honradas, inteligentes y activas. En este caso se encuentra el BLANCO Y NBGEO, revista ilustrada que mqdestísimamente empezó, y que hoy crea una importante instalación, una instalación- modelo, que nos honra én gran modo cuando se la compara con las más perfectas de los demás paisas civilizados. Es una instalacáóa á la moderna; bien puede decirse que es una instalación eléctrica; todo en ella funciona por la electricidad. Por sus amplios salones de trabajo, por sus talleres, por sus gabinetes; por BUS salas de lujo y de recepción, por sus escaleras, por sus ascensores; por todas partes circula la corriente eléctrica. Y todo enlazado en perfecta unidad, como si ee tratara de un enorme reloj eléctrico en qué las pieias, las grandes cómo las pequeñas, estuviesen sujetas al influjo del qué podemos llamar moderno y maravilloso fluido. DINAMO S 1 HMENS