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NCoNs S 7 V a i ij) LA C A L L E DEL ÁGUILA No es ciertamente Madrid una de esas capitales cuyos monumentos artísliccs, cuyos paleajes, cuyas encrucijadas y recovecos urbanos soliciten la atención del artista. Gana en esto á la Corte el último villorrio de la monarquía, y es preciso tener todo el talento y la inspiración de un artista consumado para encontrar en Madrid asuntos y paisajes que en Toledo, en Granada, en Asturias y las Piovincias Vascas sorprenden al paisajista, incitándole á empuñar os pinceles y á clavar los tres pinchos del caballete ante un alarde de ¡a brava Naturaleza ó ante un primor de los ant guos alarifes. Por eso tienen doble mérito los cuadros y apuntes arrancados á esta tierra de Madrid por Martín Rico, por Morera, por Lhardy, que han si. bido encontrar repetidas veceí en medio de la inopia artística de los Madriles, rincones y fragmentos verdaderamente bellos. El que reproducimos adjunto es un verdadero lincón desconocido para el madrilefío del Pinar de las de Gómez y de la Carrera de San Jerónimo, pero no tan raro para el madrileño de la otra carrera: de la Carrera de San Francisco, rincón del antiguo Madrid donde el artista ha encontrado un asunto como el forastero encontraría quizás un atraco seguro. La calle del Águila es vina vía del barrio típico de Calatrava, enclavado en uno de los distritos más antiguos de Madrid: el de Ja Latina. Empieza en la calle del Mediodía Grande y aeaba en el Campillo de Gilimón con una cuesta pronunciadísima que basta á darle gei nuíno carácter madrileño, y que ha sido adornada con peldaños por la caridad municipal. En los planos del antiguo Madrid de Texeiía y de Espinosa figura ya esta calle con su nombre actual, y se conservan antecedentes de construcciones particulares desde 1755. Sa nombre del Águila tiene origen, segán los croniotas de la villa y corte, en que hubo tiempos atrás un corral en dichos lugares donde se guardaba una gran águila dorada, que con otros atributos evangélicos era sacada solamente el día del Corpus, figurando en la pro ce felón con enanos, gigantes y una tarasquilla. Un recuerdo muy curioso y muy madrileño encierra la calle del Águila: en la casa número 1 créese que nació San Isidro, patrón de Madrid, allá por los años de 1082, en plena dominación sarracena, y existe en las cercanías una capilla dedicada al excelso y famoso criado de I van de Vargas. DiBUJOJ DE L H i R D Y