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REVISTA CÓMICA, CON EL ARGUMENTO Y CANTARES QUE TIENE LA OBRA Al levantarse el telón el resplandor de los relámpagos ilumina la escena. Al pie de la cabañ de Houndmg aparece un hombre caído en el suelo de mala manera. Sieglinda, que tiene buen oído, sale de la cabana, que no es la de Tom precisamente, creyendo que el socio aquel que se lamenta es su propio esposo. Siegmund, que así se llama el forastero, al verla la pide un vaso de agua. Sieglinda, que es muy bien mandada, se la trae sin plato porque entonces no habla ciertas cortesías, y se limita á decir que si quiere sgua que la beba del propio caño de una fuente cer- i V f í I i I cana Sieglinda, para conocimiento del nuevo huésped, le manifiesta que está en casa de Houndmg, á quien ofrece presentarle en cuanto regrese, porque antes le es naturalmente imposible. Sieglinda, que se va animando con el forastero le ofrece un trago de hidromiel á falta del coñac, que se lo ha bebido su esposo. Siegmund, después del traguito y más repuesto del cansancio, cuenta su historia, que, como la de todos los tenores, es muy triste. En lo mejor de la historia se presenta el propio cosechero, vamos, Hounding, y pregunta á su mujer qué tíase de pájaro es el de í la hidromiel, y resulta ser un desgrac ado que va por el mundo en busca de una espada, especie de varita de virtudes que tiene toda clase de encantos. A la claridad de un rayo de luna ve brotar de pn árbol la espada famosa, muy anteúor á la de Bernardo. Sieglinda reconoce en él á un eér superior y legendario, y huye con él como cualquier OaramanOhimay, abandonando á su esposo, que se tira de los pelos fuera de la cabana. Sieglmda y Siegmund, huyendo e refugian en las montañas. Wotan ordena ásu hija predilecta, la walkyria Brunhilde, que se vista y se