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POEMA MUSIOA- L DE RICARDO WAGNER Coando este número ande por calles y plazuelas, se habrá verificado ó estará en vísperas, con arreglo al calendario artístico del Eeal, el estreno de este famoso poema de Wagner, ya desflorado en algano de sus más bellísimos trozos por la Sociedad de Conciertos. Como Wagner busca en la leyenda todas sus concepciones, en La Walkyria acude á la rnit) log (a germana; ¿y dónde hallar nada más poético ni más deli cado que dar vida á aquellas doncellas, guardadoras de los cadáveres de los valientes y famosos guerreros que morían en la batalla? Las walkyrias, como la? huríes de Mahoma, tenían su paraíso en el Walhalla, morada de los dioses, donde eran conducidos los que encentraban la muerte peleando con vigor y bizarría. Y como qiiera que tratándose da obra tan trascendental, tan sumamente deseada por todos los aficionados al aite líri co, son curiosas y tienen interés todas cuantas noticias vengan en conoeimien to de su génesis y desarrollo, apuntaré algunos datos que estimo convenien tes y que hallo claros y precisos en un excelente ensayo crítico del inteligente Lasalle. Wagner publicó primero el texto del Anilla. de los Nihélungos, que pasó en me dio de la mayor indiferencia, mereciendo más bien censuras que alabanzas. En el afio 1848 comenzó Wagaer á escribir el libreto, terminándolo en el 1852; la partitura supone una labor de once a os, y La Walkyria, ¡a. es la parte de la tetralogía que hoy conoce nuestro público, fué para Wagner tarea de dos añOs, entre el 54 y el 56, siendo estrenada á los catorce años de escrita en el teatro dé Munich, costando las decoraciones y maquinaria 50.000 florines, ó sean 76.000 pesetas; después recorrió Viena y toda Eiiropa, -alcanzando un grandioso éxito en todas partes. Machas y poderosas envidias tuvo Wagner antes del estrenó de La Walkyriá ms faltando quien aconsejara en periódicos al público no asistiera al estreno, porque había peligro de que se iñcfeñdiáran la? decoraciones en la escena del fuego encantado. Envidias y mjlas artes que en todas partea reinan y viven. Y aqjuí termino. Aunque tarde, el público del Real podrá saborear las excelencias de la m i s exquisita producción de Wagner. k. j j L BEUNHILDE HOnlfDING SIKGLINOA,