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ZAPATOS AL SERENO Triste y duro ea confesarlo, mas obligación del cronista es consignar que la mayoría de nuestros políticos- -sobre todo los que figuran en la privilegiada casta de los gubernamentales- -sentíanse estos días atrás esperanzados, impacientes, inquietos K M V M ti y aungozosos como chicos con zapatos nuevos que poner fi en el balcón la noche de Kéyes. Y á tal punto llevaron su impaciencia, que adelantándose á los acontecimientos y haciendo calendarios por anticipado, sacaron mucho antes de la Epifanía sus pecadoras botas á la ventana, eeperando que la suerte colocara en ellas como mejor regalo ¡horror causa decirlo I una esquela de defunción de las niás grandes, nutridas y sonadas. Justo castigo á su perversidad ha sido lo ocurrido en la pasada noche. Loa Magos no han pasado por Madrid, y si han pasado, habrá sido tan sólo para la infancia sencilla é inocente, de ningún modo para la gente talluda que se dice nueva, ni para los sempiternos camastrones que, haciéndose los chicos, colocaron en alféizares y repisas sus zapatos jaanetados y sus botas de siete suelas. ¡Baen chasco el del jefe de los conservadores! Al ir á calzarse esta mañana se ha encontrado, no solamente con las botas vacías, sino con que la humedad de la noche había encogido de tal modo el becerro, que le ha sido materialmente imposible ponerse las botas. Gruesos zapatones carlistas, zapatos recién hechos para andar por el campo, han salido también al balcón en espera, ya que no de traa reyes, por lo menos de la mitad: rey y medio; es decir, rey y príncipe. Y todo, ¿para qué? Ni vino lo esperado, ni los zapatones gruesos sirvieron para otra cosa más que para tranqailizir del todo á la autoridad, que ha podido discurrir de este modo: -Los zapatos carlistas puestos en el balcón, son la mejor prueba de que sus dueños no se han levantado todavía. Botas de montar se han visto muchas, pero también vacías. Lástima grande, porque ¡cuidado si caben cosas en unas botas de montar! Quizá por eso, por lo difícil de llenar y llenar bien las botas de esa clase, prefirieron los Magos huir de ellas, adoptando con algunas la precaución de quitarles las espuelas para impedir al dueño que monte á caballo. Zapatos republicanos, de esos que jamás esperaron nada de los reyes, han pLas. ado la noche al sereno, esperando á Melchor, á Gaspar y á Baltasar. Pero nada; los Magos nada quieren con los zapatos remendados. En cuanto á laa. botas del Gobierno, por lo menos han amanecido con lustre. Hoy es día de recepción palatina. El presidente del Consejo ha sido el mejor librado. Sus botas, que tantos días han estado en la calle de Peligros, amanecieron en la de la Salud. El público ha contemplado con la natural curiosidad ese par de botas al cual debemos tantos pisotones. -Son de gomas, decían los sagastiaos puros, partidarios del tira y afloja. -Ko, de botones, replicaba la gente de mejor vista; vean ustedes cómo han saltado algunos. En el ministerio de Estado había esta mañana tres botas con botines. ¿Tres? dirá el lector; ¿quién le busca tres pies al duque de Almodóvar? F, i que dos eran las de él, y la tercera para el pie de imprenta del Libro rojo. Por el contrario, en el ministerio de la Gobernaiión no tomaba el fresco más que una de las botas del ministro del ramo. Y es que, con estas cosas. Su Excelencia duerme sobre un pie. El par que corresponde á Gracia y Justicia, apareció lleno de polvo y con las suelas y tacones gastados. ¡Ha discurrido tanto su dueño mientras la enfermedad del Sr. Sagasta! Daba lástima ver los zapatos que asomaban sus abiertas puntas en el gran balcón del ministerio de Hacienda. Por cada agujeró cabía un empréstito. En Guerra ha habido toda la noche un par de botas en movimiento: las del centinela; y un par de botas quietas: las del ministro. Los Magos, en la duda dé si eran de Correa ó eran de charol, han optado por no subir á los balcones. En Marina habla dos chanclos, en Fomento las zapatillas de D. Práxedes, y en Ultramar no se veía de las botas más que las plantillas. Conste, para acabar, que en ninguno de los calzados ministeriales han echado nada los Eeyea Magos. Hay quien dice que sí. Que les han echado mediaa suelas para ir tirando otra temporada. LUIS BOYO VILLANO VA DIBUJOS E CILLA