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TEATRO GUIGNOL Personajes: 1 OLICIIIXKÍ. A, CASAXDIÍO, ESCATEÓN (JEl teatro está lleno de. espectadores infantiles. Ha sonado ya hace tiempo el tercer toque de campana. El publico se impacienta. Se levanta el telón y aparece Casandró en el escenario. Es un muñeco vestido con una gran casaca. Ostenta una peluca formidable. Tipo de viejo malhrimorado. CASANDHO. -Eespetable público: (Bisas. lío comprendo por qué se ríea ustedes los espectadores; un público eompuesto de sefioritas vestidas de largo y de sefioritos con pantalones, es un público respetable, aunque traisra al teatro sus niñeras. Respetable públicD, repito, no podemos dar principio á la función, porque no ha venido todavía el actor encargado del papel de Polichinela. Lo estamos esperando de un momento á otro. Por consiguiente, si hay entre ustedes alguna sefiorita ó algún caballero que tenga que salir con su niñera á algún recado urgente, por la puerta del jardín puede hacerlo con toda confianza. El notable actor y solemnísimo granuja encargado del papel de Polichinela no tardará en llegar. Apresúrense los del recado, y nosotros les avisaremos que va á dar comienzo la función con otro toque de campana. He dicho. (Cae nuevamente el telón. Momento de confusión en el público. Al- gunos espectadores salen, efectivamente, con sus niñeras respectivas por la puerta del jardín. Los demás comentan impacientes la tardanza de Polichinela, y van á causa de la emoción imitando poco á poco á los del recado urgente. Suena al fin la campana, y el- público ocupa presuroso sus asientos. Un caballero llora porque le han pisado, y á otra señorita le amenaza su niñera con una buena dosis de azotes por no ihabérseto dicho á tiempos. Se alza el telón. Silencio absoluto. ESCENA PRIMERA CASANDHO, POLTCHINKI. V joroba que otros días. Por eso sin duda has tardado tanto. ¿No contestas? POLICHIIÍBLA (en voz baja á Casandró) (Ya. sabe usted, Sr. Antonio, que mi madre está muy mala. OASANDEO (en el mismo tono á Polichinela) khora no tienes que hablar tú, sino él muñeco. Estamos represen tando; después nos ocuparemos de eso y arreglaremos nuestras cuentas ¡todas I) (Con la voz fingida de Casan dro) ¿No contestas, grandísimo holgazán? PoLicniNBLA (representando) ¡Qué quiere usted! me distraje siguiendo á una buena moza de setenta y doi años y roedio y veintinueve días. Le aseguro á usted, Sr. Antonio, que lo que le he dicho es la pura! OASANDEO. ¿Y por seguir á esa jovencita me tienes á mí sin comer? He de romperte á palos tres costillar. (No creo una sola palabra de lo que me dices, grandísimo canalla. ¡Toma, toma I (Casandró golpea á Polichinela) PoucHiNELA. Ay! lay! ¡Que me asesina este viejo! (Risas en el público) ¿No habrá quien me socorra? (Pues que lo crea usted ó no, Sr. Antonio, yo le digo la verdad. El módico ha mandado que la administren. CASAUCEO. -Ea, á ver lo que me traes en esa cesta. (Y para administrar á tu madre me robaste sin duda ayer tres pesetas del bolsillo del chaleco. fi: t- POLICHINELA. ¿Yo, Sr. Antonio? É H ¿CASANDBO. (Habla alto. Estamos H en la función. POLICHINELA. ¿Yo, Sr. Casandró? CiSANDKO. Eh, eh. Polichinela! POLICHINELA. ¿Qué se ofrece, Sr. Ca- sandró? CASÁKDEOI- -Me parece que hoy traes más CASANDBO. (Sí; tú... tú ó ella. La mosquita muerta, la mala hija! Ea, levanta la tapa de la cesta, que quiero ver las provisiones que me traes con las tres pesetas que ayer me robaste... POLICHINELA. -lAh, Sr. Casandró, qué palabras tan duras! CASANDKO. -Más duro es este palo, y lo oyen may bien tus costillas. (Sé todo lo que pasa. Es inútil que finjas y quieras engañarme. La enfermedad de tu madre, ¡pampliaa! 1 Cojo os ha