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y i ivf: u- y r- r- i- -v 9 STB mea está dedicado á María Madre del Amor hermoso y Eeina de todos loa Santos E n él, según la famosa frase de Alarcón, hasta dejan de ser viudas las tórtolas. Por eso le llamaba Víctor H u g o el mes del amor. El vulgo, con sabio instinto, le titula de otra manera: el mes de las flores. Amor y florea son la misma cosa. No hay más diferencia que la que existe entre la idea y el símbolo. A la Naturaleza no podía faltarle su poquito de apoteosis, como á las más modestas zarzuelas del género chico. La apoteosis de la Naturaleza es el mes de Mayo. Derroche de color por todas partes. El sol hace de luz eléctrica, y se vuelve h a s t a incandescente. Por eso decía Ventura de la Vega: Como alumbra el sol de Mayo, que brilla sin abrasar. El hombre parece ser una especie de anfibio destinado á vivir alternativamente entre el calor y el frío. Pero se encuentra mejor sin aquél y sin éste. Lo mismo sucede á los arbustos y plantas que pueblan la tierra. Las temperaturas extremas los matan y aniquilan. Con las intermedias se nutren y vivifican. Y ved por qué dicen muchos del campo y no pocos de la ciudad: Abril y Mayo componen el año. Loa días son largos; no tienen fin. Si es cierto que el tiempo es oro, este mes lo brinda á raudales. Únicamente los perezosos, en u n rapto de aburrimiento, pudieron llamar á los días de Mayo, días del diablo Las tareas agrícolas se suspenden. Lo que ya no ha dado la tierra, es inútil pedírselo. Jamás existe más actividad vegetal, y jamás tampoco logra hacer menos la mano del que trabaja. El desarrollo verifícase espontáneamente; se puede decir que es automático y que obedece á un impulso inicial. Es como el proyectil disparado, que no admite en su v cr trayectoria nuevas fuerzas que aumenten su alcance. El agricultor se hace esta reflexión: Are quien aró, que ya Mayo entró. Hay otro refrán que confirma lo inútil que es entonces la maña y la habilidad del labrador; Mayo, cual le encuentro ó le hallo, tal lo grano. Para que venga el mes con buena cara, es preciso que antes haya sufrido el barómetro fuertes sacudidas. Y así estos días son como los de gloria, que signen á los de pasión. Después del luto, la tristeza y los pensamientos sombríos, suceden laa alegres expansiones del ánimo, las notas vivas, las ratos de placer y de dicha. Por esa misteriosa ley que rige el mundo físico lo mismo que el moral, es por lo que Marzo ventoso y Abril lluvioso, sacan á Ma 3 0 florido y hermoso. E n cambio, si el tiempo excelente se anticipa sin previo aviso, dando muestras de agradable indisciplina, tócale al mes de Mayo ser pesado, desapacible, brumoso y aun frío. Y nos decimos unos á otros: Hasta 40 de Mayo no te quites el sayo. Si veis extenderse prematuramente los panes ó matas de trigo, desconfiad de esa engañosa virtud prolífica. E s una fecundidad estéril. Cuando Marzo matea, Mayo marzea. Nuestro mes cambia sus ricas vestiduras de luz por la hopa gris con que se disfraza el cielo en los días lluviosos. Y cae sobre el pobre cruel infortunio. La recolección, que él espera con ansias de encarcelado que sueña con la libertad, padece mucho y merma sus rendimientos. Bien sabido tiene el infeliz que Mayo hortelano, mucha paja y poco grano. CiABBiraL R. ESPAÑA