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Sf ríriN En Abril, aguas mil. Así canta el refrán, y con su perdón sea dicho, me parece que desafina. Por lo menos yo ii noio cuántas son mil aguas, no obstante la determinación del número. Lo que sí sabemos touos es que durante el mes de Abril llueve indefectiblemente en muchas regiones. Y el año próximo las lluvias serán generales, porque así lo requieren las circunstancias. Ya lo dijo el apóstol: Leyendo los papelotes he conseguido enterarme de quo hoy en España todo Uene tintes multares, pues veo que los que suben en globo son capitanes, y los sordos son tenientes, y las lluvias generales. El mes de Abril, salvo las cazcarrias, es un mes simpático al par que húmedo. En su transcurso comienza á presentarnos sus galas la pródiga Naturaleza, que según malas lenguas es nuestra madre, excepto para cierto amigo mío que se llena de granos en Abril y no acepta á la Naturaleza sino como madre política. Durante el cuarto mes del año, las plantas de cereales y legumbres ostentan la verdura de sus tallos y el campo conviértese en verde alfombra, según los poetas; ó en tapete verde, como lo llama un viejo del mismo color, entusiasta del monte, que no deja de ser un campo accidentado. Las faenas agrícolas del mes de Abril se reducen á que el labrador, si el tiempo lo permite, are la tierra destinada al cultivo del apreciable maíz, de las Judías líricas, de las tristes patatas y de los demás objetos de fantasía propios de la estación. Abril es el mes de las lilas hembras. I as lilas machos florecen, por desgracia, en todo tiempo. Operación propia del mes de Abril es la siembra de los melones, y quien dice melones, dice todas las plantas del grupo de las cucurbitáceas. Éstas no dan su fruto hasta el verano. Sin embargo, una vecina mía (que también es algo cncurbitácea) dio calabazas en Abril. Y se las dio á u n sujeto que se sorprendió de ello por lo mismo que era perito agrícola. En un tratado de Agricultura h e leído que á mediados de Abril se siembran los calamares; pero yo supongo que esto será una errata de imprenta y aludirá á los cañamares, cuyo nacimiento habrá de ser cuidadosamente vigilado para evitar que los gorriones, los avestruces y otros pajarillos destruyan la siembra. En Abril, mientras se verifica la recolección de las cai- racas á la puerta de los templos, los horticultores siembran el mijo y el alpiste, las coliflores, las alcachofas, las brecoleras y otras plantas de salón, y atan las lechugas, no sé si l) ara que repollen y blanqueen ó para que no se fuguen del huerto paterno. Debe asindsmo, en el curso del mes de Abril, darse u n buen meneo á las tierras donde se haya sembrado cebada, centeno, guisantes, habas, algarrobas, altramuces y otras menudencias leguminosas por el estilo, plantas todas quo tienen la obligación de mostrarse agradecidas á las personas que abonen su conducta en este mes, porque el tal abono les es sumamente provechoso. Ahora bien, sobre las sustancias que constituyen los abonos de referencia, creo que debemos echar un tupido velo, ó lo que es más adecuado, una capa de mantillo, aunque sea sin esclavina. Abril es el mes de los abonos de las tierras. Precisamente cuando terminan los abonos de los teatros. Y no es que el teatro esté reñido con el campo. Prueba de ello es que entre nuestras tiples hay Montes, Llanos, Campos, Ferales, Pino, Romero, Parra, Lasheras, Prado, Roca y Pastor, y entre nuestros actores hay Fuentes, Cuevas, Peña, Manso, Vega, Viñas y otros elementos campestres muy apreciables, sin contar con los alcornoques, que no son pocos. En Filipinas, durante el mes de Abril y pasados los aguaceros que han calado la tierra, nuestros dulces amigos los indios acostumbran á sembrar el arroz. Este año, además del arroz han sembrado el pánico entre muchos eiípañoles, gracias á la intervención de la piara de Dewey. Por supuesto que, dominado el Archipiélago por los yanquis, éstos, que en punto á inventos y adelantos son el diantre, ya inventarán el medio de sembrar en Abril arroz íilipino para que nazcan en Mayo paellas valencianas hechas y derechas. La industria pecuaria en Abril apenas me da pie para decir nada. ¿Qué sé yo respecto de los ganados? iSi fuera de los perdidos! E n fin. Dios bendiga al mes de Abril, durante él cual florecen en el campo la mayoría de los frutales V de las plantas de adorno, y en el Banco de España los cupones de la Deuda correspondientes al segundo semestre del año. JUAN P É R E Z ZÚÍÍIGA