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I el invierno es la noche de la Naturaleza, Marzo es la aurora del huevo día. Guando la eucetiión de las estaciones se v erifica sin los desórdenes climatológicos, qae tantas veces van én desacuerdo con e! Almanaque, Marzo es un mes hermoso como e r principio de todas las dichas. Ya no hay que temer en el campo las terribles heladas que en una noche acaban con la fortuna del labrador; ni los fríos que endurecen la tierra, couvirtiendo sus terrones en piedra y dando á las llanuras el aspecto triste de vastos cementerios; ni las copiosas nevadas que ocultan el alimento durante muchos días á los pájaros; ni las bajas temperaturas que llevan al sepulcro á los enfermos crónicos. El ambiente se dulcifica, la tem peratura se ablanda, el sol calienta, las noches se acortan, y parecen sus primeros días una especie de decreto de indulto en el que la Providencia escribe: Todo lo que no h a muerto en este invierno puede vivir otro año. Y el labrador aprovecha bien esta gracia, comienza el desterronado y rastrillado de sus campos, acaba de pi dar los árboles frutales, verifica los injei tos y siembra multitud de legumbre- i que han de hacer la dicha de los gastr nomos algunos meses después, así como las varias hortalizas que más tarde serán el único alimento del pobre. t í El prado, la luiert- a, el jard í n el b o s que, el campo entero comienza á ma. iif- istar los síntomas de la transformación profunda que muy en breve sufrirá la Naturaleza. Los últimos abonos acaban de comunicar su fuerza á la tierra, y todos los tonos de la esmeralda empiezan á sustituir el pardusco color que ha dominado en el invierno. E s un preludio, es el primer tiempo de la brillante sinfonía de colores que anualmente ejecuta la Naturaleza, y que es siempre brillante, siempre nueva y eternamente repetida. Los habitantes de las grandes ciudades viven ajenos á la sucesión de los meses y á los encantos de este variar de la Naturaleza que el poeta italiano señaló como causa de su belleza; pero los que viven 6 n el campo deben sentir grandes goces en Marzo. Empieza en la tierra una especie de creación y se despiertan en el hombre todas las esperanzas, única fuente de alegría en la vida. Ya se vislumbra el aspecto de todas las cosechas; lo que se h a salvado de los elementos destructores de la estación más cruda del año, está allí; los riesgos de pérdida por la inclemencia del tiempo han disminuido mucho; los cálculos empiezan. El producto de esta huerta servirá para dotar á la hija que ha de contraer matrimonio; la cosecha de aquella tierra redimirá del servicio militar al hijo; con, la venta délos corderos que el día l.o de Abril empiezan á matarse, se pagará al usurero que facilite la cantidad para comprar semillas. Mes de esperanzas que nacen con la flor del almendro, y que mientras se alimentan hacen gozar como la realidad misma, ó más que la. realidad, porque ésta á lo mejor se aleja y desaparece con una helada tardía de Marzo que sorprende y mata todos los gérmenes en su nacimiento. EMILIO SÁNCHEZ PASTOE c C. (atwi í A.