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A OCHO DÍAS VISTA Aoordéiiunos. La Arma del Tratado. -Primores descriptivos. -Obras da Navidad- -El lAbro Rojo. -Sn fe de erratas. -ConoentraolotieB. Poliüoa y lotería. -La nación en venta. La fecha del 10 de Diciembre de, 1898 no es para olvidada, pero ya verán nStedes cuan prestase olvida como algún musiqnillo patriota no tenga á bien ponerla en música de tango ó de polka y lanzarla por ahí á los cuatro vientos de manubrio. Aquí la nemotecnia del escarmiento se desconoce, pero la del organillo va viento en popa. -Pero oiga usted, cristiano, me preguntará de seguro algún lector, y otros lo pencarán aunque no lo pregunten: ¿qué es lo que ha ocurrido el dia 10, el sábado pasado? -Pues nada, que como era sábado nos dieron el jornal: veinte mil doUars, ni un ochavo menos, y en seguida nos borraron de la lista en América, en Oceanía, en ABia, casi en África y por poco en Europa. A las ocho y media de la noche del susodicho sábado, es decir, á la hora que empieza la primera función de nuestros coliseos del género chico, firmábase en Paris, el Tratado de paz, que ojalá sea el fin de esta tragedia, porque acaso no pudiéramos sobrevivir al csegundo acto de lá misma IY con qué lujo de detalles han descrito los diarios la ceremonia y el documento 1 Este es de pergamino; el primer pergamino que tienen los yanquis y él último que tenemos nosotros. A ellos les servirá de parche de tambor; á nosotros de tapadera para algún puchero de arrope; que no es bien que se coman las moscas las únicas positivas dulzuras que podemos disfrutar por acá. encuadernado con cintas y más cintas, para significar que hemos caído en todos aquellos lazos; y antes y desjpués de laí 9 firmas va adornado de tantos sellos que ni sitio ha quedado para dos de los más importantes: el de nuestra debilidad y e l d e su infamia. V Escrito está el Tratado á dos columnasr una en castellano, otra eú inglés; y esas columnas die escribiente en prosa bilingüe son las que han venido á borrar de nuestro escudo aquellas otras que ostentaban el lema de Más allá Llevaron los nuestros la copia del Tratado en una cartera roja como nuestra vergüenza, y ellos el ejeniplar suyo en una cartera azul como la caza podrida. -Firmóse en sábado el documento, porque el siguiente día había de ser para los espafioles de oración y descansó y porque aquella noche debían sin duda salir los yanquis cabalgando en escobas. Rubricaron ellos con plumas de acero y nosotros con plumas de ave, porque es lógico que la fuerza emplee él aceró hasta para hacer la paz, y que los pobres usen para fi: rmarla las últimas desmedradas plumas del gallo de Morón. Se acerca Navidad. Los escaparates d las librerías no se presentan menos apetitosos que los de las tiendas de comestibles. Obras de lujo, ediciones flamantes, números de No l, -almanaques de los semanarios espafioles y extraordinarios de las revistas y Magazis extranjeros; los últimos primores tipográficos anunciados en catálogos y carteles. Menguada parte corresponde á Bspafia en este movimiento editorial de fin de año; pero no deja de figurar en él, gracias á la obra que á toda prisa edita el Gobierno y á la cual no dudamos en calificar de tobra del siglo el Libro Bojo. En él aparecerán todos los papeles, papelitos y papelotes de este año tristísimo y empapelado: