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TV TI respetable jefe: Hoy en mi nombre XVX y en nombre de los pobres funcionarios que forman mi cuadrilla, le ruego A usted que vea mi despacho, y le diga al que corre con los muebles que procure arreglarlo. Sí, mi querido jefe; las tres mesas que tenemos, dan asco; una de ellas le faltan ya dos patasa otra le faltan tres y á otra las cuatro. Los cajones están sin cerraduras, y ya le ha sucedido á un empleado llenar un día su cajón de pasas y encontrarse al siguiente con los rabos. Los sillones se encuentran en tan horrible estado, que ya enseñan las tripas, de igual modo que en la Plaza de Toros los caballos. Pues ¿y las pobres sillas? Ya no tienen asiento ni respaldo; solamente les queda alguna pata, y en la pata que queda nos sentamos. Hace poco una viuda que quería enterarse de unos datos, se tuvo que sentar ¡quién lo creyera! sobre un oficial cuarto. ¿Le parece á usted bien que nos lleguemos a ver en este caso? Pues aún hay más. Gastamos chimenea pero está sin los chismes necesarios; de modo que tenemos que atizar los carbones con la mano I Ko le extrañe á usted, pues, que echemos chispas y estemos tan quemados! Como no tienen vidrios las ventanas, entra á veces tal viento, que volando se nos van los papeles y se nos van los lápices al patio, y se nos van las plumas sin poder evitarlo. No hablemos de la estera, pues sus rotos son tantos y tan grandes, que he visto á un ordenanza perseguir á los gatos metiéndose por unos agujeros y saliendo por otros. Conque vamos... compadézcase usted, querido jefe, de la actual situación del Negociado, y eche usted medias suelas y tacones á mi pobre despacho Esto escribía yo en aquellos tiempos en que no había yanquis desalmados que pensaran las islas Filipinas y Cuba y Puerto Eieo arrebatarnos. Y hoy que está, por desgracia, el Ministerio de Ultramar expirando, digo: ¿Y yo me quejaba? ¡Qué borrico! ¡Ojalá continuáramos en el mismo cuartucho, aunque tuviésemos por fuerza que sentarnos los unos en los otros, y el tabique tuviésemos por todo cartapacio 1 ¡Qué de vueltas da el mundo 1 ¡Cuántas veces de vicio nos quejamos ilQaién sabe si de aquella estera rota aún tendré que pedir algún pedazo! TTIAN P É R R Z ZÚSIGA