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traerle á Madrid y hacerle debutar con un. importantísimo papel de la opereta Genoveva de Bravante. Antes de empezar la representación de la obra, Eosell paseaba impaciente el escenario, temeroEo del momento de su debut. El traspunte dióle la voz de alarma con el tradicional Prevenido I pero Eosell, no riny impuesto todavía en las prácticas teatrales, no entendió el sentido de esta palabra, y siguió con el mismo miedo esperando el momento de salir á escena y salió gracias al piadoso empujón con que le lanzaron. La vista del público, lo sugestivo de las luces de la batería le impresionaron tan vivamente, que las piernas le temblaron; comenzó á hablar balbuciente y tartamudeando de tal manera, que el público, entendiendo que aquel miedo, aquel espanto personal era completo y acabado estudio del personaje qne representaba, le saludó con nutridos aplausos, que fueron disipando su cobardía, hasta dejarle en pleno dominio de sus originales aptitudes. Terminada su excelente campaña de los Bufos, en donde creó tipos como el del Potosí submarino, Bohinsón, La Gran Duquesa, La vuelta al mundo. Los sobrinos del capitán Grant, y tantas otras, Mario, venciendo la resistencia de muchos que consideraban un fracaso la entrada de Bosell en la Comedia, lo contrató, y á su lado estrenó con mucho aplauso obras de los mejores autores, hizo á los clásicos y concluyó por aclimatarse de tal modo, que fué un excelente auxilio para Mario el tiempo que trabajó en su compañía. Después en Lara hizo larga campafia, estrenando las mejores producciones de Ramos Oarrión, Vital Aza, Eehegaray, etc. y todos recordarán como yo recuerdo á Eosell en El sefíor gobernador, Los hugonotes y ZaragUeta. 1. CASA MOETÜOEIA. -2. FEKNTB AL TBATEO DE APOLO. -3. -PEBSIDKNCIA DEL DTJBLO 4 PRBNTE AL TE ATEO ESPAÑOL Fotografías de Xax Vascano y M. Asenjo La cara abultada, los ojos salientes, el asombro siempre pintado en su cómica fisonomía, eran el mejor chiste. Uno de sus efectos más originales era decir en voz alta los apartes de los personajes que hablaban con él; esto, lejos de destruir el efecto preparado por el autor, en muchas ocasiones lo mejoraba, pues colocaba en situación tan cómica al personaje que de aquella manera le descubría hasta sus más íntimos pensamientos, que muchas veces al actor no le quedaba más remedio que declarar su risa. Eran tradicionales aquellas morcillas de Eosell, que aunque muchas veces abusara de ellas, á poco le sabían al público, pues en más de una ocasión ha salvado Eosell muchas obras con sus agudezas de momento. Sus excentricidades tuvieron su coltao al representar el Don Juan Tenorio en el Circo de Parish. Aquel D. Juan de peluca rubia con ondas apoyándose en las columnas pintadas en los telones, no se me olvidará. Descansé en paz, y lloremos al que tanto nos hizo reir. Ilustran este artículo fotografías de algunas de sus creaciones, como El señor gobernador, La vuelta al mundo, ZaragUeta, La salsa de Aniceta, El novio de Doña Inés y Genoveva de Bravante. LUIS G A B A L Ü Ó N