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T A J J U U O isZCKEr D i z A B JL iv SEGUNDO TOMO DE LA TERCERA SERIE DE LOS E P I S O D I O S N A C I O N A L E S POR PÉREZ GALDÓS Era el Excmo. Sr. D. Juan de Dios Alvarez Mendizábal, cuando subió al poder en Septiembre del afio 1835, un hombre de cuareata y cinco afios de edad, de cuyo físico y porté hace Pérez Galdóg la siguiente pintura al presentarle á sus lectores en el volumen segundo de la tercera serie de los Episodios nacionales, que lleva por título el apellido del famoso hacendista: Estaba el grande hombre sentado, y se inclinaba para sacar papeles de la gaveta más baja de su mesa ministerial. Al incorporarse presentó á la admiración y al respeto de Calpena su hermoso busto: el rostro grave, de correctísimas facciones; el rizado cabello; las patillas tan bien encajadas en los cuellos blancos, y éstos en el tieso tafetán de la negra corbata reluciente; las altas solapas de la levita; y por fin, al ponerse en pie, ésta en toda su longitud, ceñida y al propio tiempo holgada Cuando D. Juan de Dios avanzó hacia él ostentando la gallardía total de su persona, su alta estatura, Calpena, que ya había admirado el busto, admiró también el pantalón de corte perfecto, como de sastre londonense, y el pie pequeño calzado con zapato bajo sujeto en el empeine con un lazo de cintas negras. Tal era, pues, el gran reformador cuando después de sus trabajos y de sus estudios en Inglaterra y de sus éxitos en Portugal, echó sobre sus hombros la abrumadora carga del poder, que habla de llevar durante ocho meses, desempeñando á la vez la Presidencia del Consejo y las carteras de Hacienda y de Estado, y haciendo las cosas memorables que harán eternamente célebre su nombre. En el espacio de esos ocho meses se comienza á desarrollar la novela, que va unida á los acontecimientos históricos que son el objeto principal de las interesantes narraciones del insigne autor áp los Episodios; y como esos acontecimientos fueron muchos y muy notables, resulta el volumen titulado Mendizábal uno de los más interesantes de los que comienzan con la batalla de Tráfalgar y llegan hasta la muerte de Zumalacárregui. Fué aquel periodo del otoño de 1835 á la primavera de 1836 de gran animación para los románticos que salían á la vida; de extraordinaria agitación en las sociedades secretas, que entonces abundaban, ejerciendo una gran influencia en la marcha de los negocios públicos; de regocijo y de bulla en el Parnasillo, que se había establecido hacía ya cuatro años en el café del Príncipe, y de muchos cabildeos entre los políticos, que se disputaban los puestos en el Estamento de Procuradores como ahora se disputan para el Senado y el Congreso de los Diputados. La solemne apertura de dicho Estamento, que se instaló provisionalmente en la iglesia de Clérigos menores, establecida en la Carrera de San Jerónimo, constituye uno de los episodios del nuevo libro de Pérez Galdós, y en él ños presenta el ilustre escritor á la Beina Gobernadora Doña María Cristina de Borbón en todo el apogeo de su espléndida belleza. Aunque el día no era apacible, dice describiendo la ceremonia, la multitud LA REINA GOBEENADOEA