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h í IS -T; -í T; -7 T rfr? r Q I í í 1- i i i i iji 1 V- 1 í TEATRO DE LA VIDA LA GRATITUD, Ó LOS PÁJAROS FRITOS CUADRO P R I M E R O (JEl Viaducto de la calle de Segovia. Noche de niebla. Han dado las diez en Palacio. M A E T Í N (abalanzándose á la barandilla) -Ea, esto ae acabó. ¡AdiOs, m a d r e! Adiós, h e r m a n o s I ¡Adiós, todos! (Procura trepar á lo alto. D. ANTONIO D E L B I V A (corriendo hacia Martín desde el andén opuesto) Retaco I H o m b r e ¿qué v a usted á hacer? ¡abajo inmediatamente! (Cogiéndole por una pierna. L e h e dicho á usted que baje. Basta de forcejear, ó llamo á la pareja. M A E T Í N (desplomándose) iAh, caballero! (Llora. D. ANTONIO (conmovido) ¡Qué caballero n i q u é niño m u e r t o! U n h o m b r e joven como usted, lleno de vida, con los brazos útiles j Háse visto barbaridad mayor? ¿Y todo p o r qué? P o r algún amorío por alguna pendón M A E T Í N -N o señor: la miseria, la falta de trabajo, la desesperación, el h a m b r e D. ANTONIO. -Antes q u e eso, se pide. MAETÍN. -íTo sé pedir, señor. D. A N T O N I O -O se (corrigiéndose) ó se trabaja, eso es, ó se trabaja, aunque sea en las alcantarillas. Vaya, vaya (notando que algunos transeúntes curiosos empiezan á formar corro) vamonos de aquí. ¿Ha dicho usted que tiene hambre? M A S T Í N -Y es verdad, señor; n o h e comido apenas hace dos días. D. A N T O N I O -P u e s allí veo las luces rojas de u n a tab e r n a Déme usted el brazo. ¿Cómo se llama usted? M A E T Í N -M a r t í n Martín el albañil por m a l n o m b r e D. A N T O N I O -i Qué h a de ser eso por m a l n o m b r e! E n M A E T Í I Í (dudando) -YO tomaría y o tomaría (con cara ambiciosa y alegre) ¡una docena de pájaros fritos! D. ANTONIO (íownéwáose) -Hombre, mejor serla u n a chuleta. E n fin, h a y gustos. (Al chico. ¿Tenéis pájaros? E L MBDIDOE. ¡De p r i m e r a! D. A N T O N I O -P u e s tráelos; p a n y vino. E L M E D I D O S (á D. Antonio) ¿Y usted qué va á tomar? D. ANTONIO. ¿Tenéis buena ginebra? E L MBDIDOE. ¡De p r i m e r a! D. A N T O N I O -P u e s u n a copita d e eso. E L M E D I D O S -V a e n seguida. fin, venga el brazo; le convido á usted á cenar, h e r m a n o Martín: n a d a de suicidios, y á la taberna. M A E T Í N -V a m o s d o n d e u s t e d quiera. Yo n o s é negar n a d a á las personas afectuosas como usted y q u e le to m a n ley al pobre. D. A N T O N I O -S i los ricos supiéramos muchas veces ¡Andando! CUADRO SEGUNDO (Interior de una taberna decente. El tabernero y el medidor, medio dormidos. No hay parroquianos. Entran don Antonio y Martín. E L TABEENEEO (despertándose) ¡Chico! E L JIBDIDOE (acudiendo) ¿Qué va á ser? D. ANTONIO (á Martin) iú. z. usted lo que quiera. D. ANTONIO (á Martin) -Ea, amigo Martín, supongo que t e n d r á usted cierta alegría de hallarse vivo. M A E T Í N ¡S í señor! D. A N T O N I O -Y d e comerse esos pájaros q u e h a pedido, y al? o m á s q u e pediremos después. M A E T Í N ¡S í señor! D. ANTONIO. -No, si la vida n o es t a n mala, a u n q u e uno pase s u s disgustos y s u s necesidades. ¿Tiene u s t e d familia? B I A E T Í N -M a d r e y hermanos en el pueblo. Yo soy d e la provincia de León, según se va para Asturias. Vine hace cinco años á trabajar á Madrid. E n t r é en u n a obra de peón suelto. E l maestro era el Sr. Canoso; ¿le conoce usted? E s m u y nombrado. Me caí de u n andamio y m e r o m p í esta pierna; m e llevaron al hospital; dos meses d e cama. Después h e trabajado unas veces sí y otras veces no, de peón suelto ó de peón de mano, y en a -gunas chapuzas como oficial. H a c e dos meses n o cogía la llana n i el cubo. Últimamente n o tenía casa. H o y h e estado paseando arriba y abajo por todo Madrid con u n a s ideas muy negras. Al pasar por el Viaducto m e cegué, y vamos, que si usted n o m e coge p o r la pierna E L M B D I D O E -A q u í est án los pájaros fritos. M A E T Í N (conmovido al verlos) -Señor, ¡le debo á usted la vida! D. ANTONIO (cariñosamente) -Coma usted, coma usted, amigo Martín. Todos en este m u n d o n o s debemos algo. (Martin devora los pájaros fritos. D. ANTONIO (risueño al ver tal apetito y conteniéndole afectuosamente) -Hombre, coma u s t e d pan, beba usted vino. M A E T Í N -S í señor; sí, señor. D. ANTONIO (aparte) -He aquí u n h o m b r e q u e hace media hora escasa s e iba á arrojar por el Viaducto Comiendo pájaros fritos! No h a y nada m á s pintoresco que la realidad. Si yo en vez de ser rico y comodón, fuese