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U 3 S de una ruina, el prospecto de una tienda lujosa, el billete de teatro, la pasión humana en todos sus aspectos; y en medio de todo, el gancho del trapero, que todo lo aparta y examina con indiferencia solemne. El gancho del trapero tiene su parte curva como la guadaña de la muerte, y su parte recta, inflexible, como la espada de Themis. CAKGANDO UN CAREO Los traperos salen de su casa aún cerrada la noche, y desde el barrio de las Injurias, Bellas Vistas y otros arrabales tristísimos donde se encierra el Ma drid miserable y desconocido, vienen al centro de Madrid con su gancho y su saco cuando menos, porque generalmente disponen de un burro y aun de algún carrito para cargar la pobre mercancía! Su dominio sobre la basura es brevísimo: apenas sale el sol y se escucha la campanilla de los carros municipales, el reina- -li- do del trapero ha concluido hasta el día siguiente; el Ayunta miento reclama sus derechos sobre la basura. La Administra ción exige nuestros despojos y hace huir á los pequeños industriales con sus borriquillos cargados de trapos y papeles. El botín del trapero es depositado en el rústico y pobre almacén contiguo á su vivien. da; allí loa des, pojos y harapos son o b j e t o de nueva selección, de escrupuloso examen, y en seguida al montón! al montón i n f o r m e que crece todas las mañanas, hasta que es v e n d i d o al peso, metido en sacas y PEOVBKDOB DBL BASTEO llevado á las fábricas de papel por esos carros inmensos, cuyo desfile hace psrar á los viandantes, á los coches de lujo y á las carrozas oficiales como diciendo; -Aquí llevo algo de todos vosotros. LUIS BERMEJO Fotografías Lopes dtl Arco PESANDO TRAPOS