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EL PAPEL DEL DRAMA Era aqueUa una situación dramática de primer orden, un final de obra que debía remontar al público á los más elevados espacios de la emoción estética, á las sublimidades trágicas. La esposa infiel, arrepentida de su traición, se arrojaba cubierto el rostro de lágrimas á los pies del esposo engañado, y éste la clavaba el puñal en el pecho diciéndolaMTe mato porque á pesar de tu delito te amol. Sucedía la acción en p l a época caballeresca, en el siglo XVI El autor, el empresario, los críticos, los amigos, no dudaron ni un instante del éxito. La opinión fué unánime Femando tenía en la obra un papelazo enorme al que aplicar sus grandes facultades, su genio artístico, su fino talento de observación. Hasta la edad le cuadraba bien: los treinta y cinco años, la suya; ese punto de descanso lo mismo en el teatro que en la vida, que después de todo es otro teatro, entre el galán joven y el barba. Aunque el drama hubiera, pues, fracasado, habríale sostenido con su talento el primer actor, apasionado como ninguno por la tragedla, á la que auguró desde luego una ovación. Eero con extrafieza general el primer actor fué otro desde que la obra se sacó de papeles. Él, que era de natural bondadoso y afable, se trocó en duro y desabrido; jamás faltaba á los ensayos, y ahora se retrasaba y aun dejó de asistir á algunos; nadie se le anticipaba en aprender su papel, y á los ocho días ignoraba hasta el nombre del personaje que le tocaba representar. ¿Qué diablos le sucede á Fernando? se preguntaban cuantos bullen en el mundo teatral y no dejan pasar día sin darse una vueltecita por los coliseos para ver lo que se ensaya. Al cabo, aunqae sin su seguridad característica, aprendió su parte, esclavo, por vez primera en su carrera axtísí ica, de la concha del apuntador. De todas suertes, cdnocíasele al declamar la violencia que ¿e hacía. Como era de temperamento reservado y no se franqueaba jamás c o ¿na heá pesar de su bondad, nadie le dirigió i n s i alguna salvo el empresario, que tentando el vad y buscando una éonfldencia que no vino, se atrevió un día á prei guntarle SI se resentía en su salud. El gran actor sklió del apuro con una escusa Los amigos del autor entonces aprovecharon la oportunidad para crear atmósfera en pro de la obra, v propalaron i r T r r -oontecimiento de la temporada. Es un drama de tal empuj; decían que V 1 1 a r r contemporánea, a da cavilo y como atemorizado. La opiniónde este areópago de butaca gratis logró fortuna. Había dado con la clave de lo que al primer actor acontecía, y se callaba con su impenetrabUidad de carácter. Tenía miedo al papel