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5 S i fc- i A i JV GARCILASO Por senda de laureles y rosales y arrullado por céfiro sonoro, Garcilaso, á las lumbres matinales, rige un caballo con rendaje de oro. Cantando el mozo va, la faz serena bañada en resplandores, el ademán gallardo, el alma llena de paisajes rientes, de perfumes de flores y músicas de pájaros y fuentes. Canta el mancebo rústicos amores en estrofas más claras que las linfas de transparente lagoj estrofas bellas que en su terso cristal lucen las huellas de los húmedos labios de las ninfas. De pronto, Garcilaso, presa de ardiente anhelo, de B bravo corcel detiene el paso U y con rápida acción desciende al suelo. Es que ha visto en la lóbrega enramada, que pueblan ruiseñores y palomas, á Flérida, su amada, vertiendo luz y prodigando aromas. La beldad, ruborosa y palpitante, prendidos de jazmines los cabellos, arrójase en los brazos de su amante; quien al ceñir con ellos prendas tan codiciadas como hermosas, se imagina estrechar ramo fragante de azucenas y rosas. Oh Flérida querida! jOh claros ojos, alborada de vivos esplendores I labios, de las abejas tentadores I (Oh amor primero, henchido de ventura, panal de miel, corona de violetas, siempre se elevará tu imagen pura en los recuerdos de placer intenso del rdás dulce y gentil de loa poetas, cual hostia blanca entre azulado incienso I n Baudo el tiempo ha corrido como árabe corcel, y heroico el vate á su frente ha ceñido los épicos laureles del combate. Su noble alma altanera, rebosando valor y anisia de gloria, flotó en la lid guerrera cual béUca bandera que guarda entre sus pliegues la victoria. El poeta soldado en su pecho acogió nuevos amores; pero ni de la lucha en los furores, ni en brazos de otras bellaa, ha olvidado de Flérida los ojos seductores. Y cuando combatiendo con fiereza en su últirna batalla, rueda á un abismo, hendida la cabeza, al escalar, valiente, una muralla, á un fiel amigo el tierno Garcilaso ruega, ya moribundo y anhelante, que su banda de raso entregue, en prueba de su amor constante, á Flérida, su musa deliciosa de inmaculado seno, más blanca que la leche, y más hermosa que el prado por Abril de flores lleno. MANÜJ; E B I N A W