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ZOJ El proceso Dreyfue ha determinado en París una agitación tan estraordinaria, ha llegado á ser de tal manera palpitante, que el país y la prensa, divididos en dos campos, revisionista y antirrevisionista, están á punto de crear un serio y verdadero conflicto al Gabinete presidido por Brisson. El Gobierno, llevándose de una mejor idea, despojándose de todo aquello que no pueda parecer una absoluta y sincera justicia, está dispuesto, con una energía poco común en la gente política, á llegar á la revisión del proceso á todo trance. Emilio Zola, el grande y prestigiüso novelista francés, es la figura más interesante de este proceso. Puede decirse que él ha sido el primero que con una hidalguía y un empuje notables, amparado sólo por lo que él ha creído siempre un deber de todo buen ciudadano, ha contribuido por su parte al esclarecimiento de la verdad, á la reconquista de un nombre que, como el de Dreyfus, aparece rodeado de misterios y nebulosidades. Sin tener en cuenta lo peligroso de este asunto para un artista que del púbhco vive y que para él y sus gustos ha de trabajar, Zola ha caminado con firme y seguro paso, arrostrando toda cíase de insultos, de desprecios, jugando en esta aventura su reputación y su nombre coa tanto esfuerzo FACHADá. DEL HOTEL DB ZOLA conquistado. Esto mismo ha determinado una corriente de simpatía hacia el gran novelista. Zola ha visto su casa asaltada, llenos sus salones de numeroso publico que asistía con verdadera curiosidad al famoso embargo, que gracias á la generosidad del editor Flasquelle no pudo realizarse A l l r T r sacado á subasta fué una mesa estilo Enrique II, cuyo valor no excedería de doscientos francos t t T P Flasquelle ofreció por ella tremtay dos mil francos. El agente judicial hizo mmediatamente la consabida pregunta ¿Hay quien dé más? y la mesa fué del edi- SUBASTA DK LA MESA DK LOS 32.000 FEANCOS tor. Con los treinta y dos mil francos se cubrieron los gastos del embargo, y además se salvó París de una gran ver. I i r f f Í l 1 Wes, los objetos de arte, las mil preciosidades que Zola guardaba en su casa, fueran á manoa de prenderos y compradores. H s u tua, ou 8 u