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Una de laa cosas que no podía comprender un amigo que yo tenía en París, era que la suegra se llamara en España iaa, áxe política. ¿Por qué? me preguntaba asombrado. ¿Qué tiene que ver la política con la familia? En Madrid he oído decir; Mi n ¡axD. á, poUtica. t Mi hermano político. ¡Cada familia parece un Congreso de diputados! -Pues no lo sé, le respondía yo. Lo que si sé es que para mí el verdadero padre político es mi antiguo amigo don Práxedes, y mi madre política la Secretaría de Hacienda Pero pensar que el día en que se me casen mis hijos seré padre político yo, me desespera. Y tendré que aceptar el cargo, porque eso de llamarme suegro no me acomoda. Don t ulano de Tal ha fallecido dice la esquela de muerto. Y a ade: Su viuda, madre política, hermanos políticos, hijos políticos, etc. etc. ruegan á usted Eso que se ruega siempre y no se hace nunca. De modo que la esquela parece un programa electoral de aquéllos en que se habla de principios políticos, compromisos políticos, y así por el estilo. Yo he consultado á un sabio cazado con liga, de esos que saben la etimología de todas las palabras de la Lengua. A él le debo el saber que Demetrio viene de dimitir, y el verbo disentir, de disentería. -Dígame usted, señor de Ciruelo (mi amigo se llama Abundio Arana, y Arana en vascongado quiere decir Ciruelo) dígame usted: ¿de dónde viene eso de llamar mamas políticas á las suegras? Don Abundio estuvo pensando largo rato si era costumbre entre los Partos ó entre los Abortos, ó si vendrá la costumbre de los Celtas ó de los Albigenses, pero tiene para él que eso tiene origen más moderno. -Como la política lo ha invadido todo en nuestro país, me dijo, parece como que tenga más respetabilidad el parentesco dándole cierto carácter político; no se puede negar que un cualquiera, un zoquete, como decimos los académicos, en cuanto se echa á político ya tiene otro ver y otra consideración. Pues sin duda que á la palabra suegra, que siempre ha sido odiosa, se le quiso dar cierta importancia y respetabilidad. Entiendo yo I H g I -Mire usted, respetable amigo, no estamos conformes. Paso porque usted haya descubierto los planos y disposición interior del cuarto del cartero, y porque nos haya probado que Cervantes se llamó así porque su padre se llamaba Cierva y por no sé qué lío tuvo que cambiar de apellido y sé puso Cierva- antes, que por corrupción vino á ser Cervantes; y por eso le han hecho á usted académico correspondiente de la Lengua en Tabemes Blanquea, provincia de Valencia; pero no es eso. Verá usted como yo voy á dar en el clavo. Político, en español, equivale á cortés, cumplido, ceremonioso. Un hombre es muy político cuando observa las reglas de buena educación á todo rigor y no olvida ningún detalle; de manera que para dar á suegras, cuñados y yernos un calificativo gracioso, les llamaron hijos políticos, mamas políticas, como quien dice mamas amables, yernos muy bien educados. De este modo la palabra política entró en las familias y se quedó en ellas. Naturales que los extranjeros no comprendan á qué viene dar títulos de hombres de Estado á los papas que pescan yernos ó á las mamas que colocan niñas. Pero como todo el mundo hace política en España, no será extraño que leamos un día: La duquesa de Tal, madre progresista del conde de Cuál, ha salido para el Norte con sus hijos moderados y sus hermanos integristas. Porque ya, de ser políticos los parientes, hay que darle á cada uno su filiación. La Academia dice que político equivale á cortés, urbano. Tampoco esto de urbano me parecería mal aplicado á las suegras. Mañana comemos en casa de mi madre urbana podría decir un yerno. Y eso que todos los yernos tienen hoy padres políticos de veras, que los llevan al Congreso y á las Direcciones generales. Mamas urbanas son las que hacen falta. ¡Y en la Compañía general de Urbanización debían ingresar todas como fincas rústicas I EuSEBio BLASCO iü 1 Á