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Pero inútil, todo inútil. ¡Déjale! dijo la comadre. Premita Dios se le desboque en una caUe muy estrecha y con una tapia al final! Pusimos alto á la cuestión bajando. del coche; y siguiendo por la pradera que obligación tiene de bañar el Manzanares, aunque no la cumple, y en ésto el río no deja de parecerse á algunos personajes políticos vinimos á dar en un aduar gitano, en el centro de aquel hogar errante donde estaba la caravana. Llegaba hasta nosotros un olorcülo muy agradable. Las gitanas removían el rancho en grandes calderos, atizando el fuego con la lefia que á brazados EKUNION DE CONFIANZA traían las mujeres aquéllas. Otras peinaban á sus churumbeles, y cada vez que el peine entraba en los cabellos, era el gritar y el pataleo de los mocitos, que muy á disgusto consentían en el aseo. La labor de las cestas trenzando los flexibles juncos, ocupaba á otras; entre los dedos tejían y destejían con facilidad extraordinaria los mimbres, que iban colocando en montón. Oomo era día de fiesta, el aspecto de la pradera era muy animado. Llegaban los gitanos con la conípra hecha; en tanto, los que no holgaban iban repasando el ganado, porque habían de salir en aquella semana para una feria de Castilla. Nadie más inteligente que ellos para arreglar un burro tuerto, cojo ó con esparavanes, y vendérselo al comprador como cosa superior y exquisita. Porque así como hay burros que en la forma externa no lo parecen, de la misma manera la faena del gitano es la de hacer pasar por buena una cosa que está lejos de parecerlo, lo cual ya tiene su mérito. Y cosa sorprendente! mientras el animal e s t á bajo el poder del gitano, no salen á relucir los resabios del bicho; el comprador lo ve, y le parece una perfecta bestia; pero TOILKITK AL SOL sale de allí, iatenta montar en ella, y ó da de bruces en el suelo, ó al menor descuido vuelve al trote hacia el aduar, ni más ni menos que un caballo de esos á pupilo, que no pasan de la Puerta del Sol sin volver á la cuadra. Los gitanos viven habilidosamente del engaño; esto, que constituye en ellos su medio de vida, no es del todo censurable; porque bien mirado, I qué gitanos nos han salido muchos y acreditados hombres políticos! En la tarea le ayuda la mujer; mientras el gitano convence al lugareño, l mujer, con el misterioso porvenir de la buenaventura en la rayita de ¿TK LA DIGO, EESALAO?