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Y mirándole fijamente y por largo rato, el alma se transporta áotios tiempos, y á veces hemos creído todos que iba á romper á hablar. El hermano lego que enseña el convento, es decir, la parte del convento que es permitido ver á los profanos, se complace en dejar para lo último la visita á la capilla famosa. Enseña la iglesia, la tumba de lo- í reyes de Castilla dormidos sobre el sspuLro enfrente del altar mayor; los claustros, el jardinillo de los padres, el tristísimo cementerio con sus cruces de palo Va á caer la tarde, y entonces es cuando hay que penetrar en el silencioso lugar, donde no hay más que un altar, y en él el santo. La luz que declina penetra por una alta ventana que hay á la derecha. La imagen recibe una luz quebrada, y su expresión es en aquel momento inimaginable. Es él, el severo fundador de Orden tan estrecha. El artista le imaginó todavía joven. Aquel fraile de madera, que parece de carne y hueso, podrá tener unos cuarenta años. Seco, vigoroso, con aspecto á la vez de fraile y de soldado; un santo militante, de facciones enérg- cas, los ojos clavados en el que le inspiró la severidad que debía desplegar en la organización de aquello que fundó ¡Hermano! ¿Dónde está, hermano? Así gritábamos al vemos solos, á la hora del anochecer, allí delante de aquel lefio convertido en ser vivó. Se nos figuraba que el santo iba á decir una frase, que iba á obligarnos á quedarnos allí No podíamos apartar la vista de aquella fisonomía tan expresiva y tan insinuante- Ohiiist! dijo el hermano apareciendo por la puerta de la capilla inmediata. Aquí no se habla alto... Vengan por acá. que ya es tarde Y salimos andando hacia atrás, mirando al santo, que parecía cada vez más vivo Hay algo de alucinación en el efecto que produce la contemplación de aquella imagen Se sale al patio de la Cartuja y se respira con ansia el aire de la tarde. Pero el recuerdo queda; y los nerviosos y neurasténicos ven al santo muchas horas después, como cuando se mira al sol y después se cierran los ojos. Y llégase á pensar que si la imagen produce tal efecto en los viajeros mundanos de hoy, ¿qué efecto debía produ- OABTT JA DE MUtAFLOBES cir la propia persona deí austero Bruno, de aquél que ha dejado establecida y poderosa en el mundo una Orden cuya fuerza consiste en que sus individuos vivan aislados y hablen en voz tan baja que apenas se les oiga? Chüiistl va repitiendo el hermano por los claustros tristes y solitarios Parece que el santo viva todavía y esté imponiendo silencio siempre 1 ETJSBBIO BLASCO: