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vendé á liis criaLlas albancoques y cerezas tenlájoras... los obreros del Municipio que levantan castilletes de pie dra para que ella juegue los perros que se rondan y se muerden con estrepitosa algarabía... todo la distrae y de todos los espectáculos disfruta con una independen cia de voluntad que la permite no seguir inspiraciones de nadie. Revolotea como una mariposa, y en un minuto orre veinte veces la calle, asomándose á todos los portales Cuando los ojos vigilantes de su madre la pierden de vista, vuelve á sonar la misma voz que grita: ¡Isabell jisaabeell Hoy cae el sol del estío á plomo sobre la calle abrasada y solitaria. Junto á la iglesia no hay más que un hilillo de sombra, y en él está la pobre con los ojos clavados en el suelo, inmóvil como siempre. Es mediodía, y la niña no juega. Sobre el regazo de su madre ha dejado caer la abecita rubia y duerme dulcemente. Desde mi habitación la veo, y veo que sus facciones infantiles son de una delicadeza aristocrática. Las mejillas pálidas, la nariz fina y nerviosa, la frente amplia, los labios apretados que no sonríen, las cejas correctísimas, y unas pestañas largas y sedosas quedejan rarr bajo lo ojos rlor mulos j ul: i i.i! s -oüilii. w l ila 111 i i i i i i (i i i i (i i j) frdulo j u el- ui ño (i IHML IÍM y Ki t i a i j n 7 t ili acabo le dio el ser sobre las mismas losas de la CaLe Algún día, no muy lejano, desplegará la flor sus pétalos al soplo de una primavera qué llega para pobres y ricos; tendrán sus ojos otra luz, sus mejillas se tostarán por el aire y el sol de la calle libre, sus labios sonreirán á la vida y su cuerpo adquirirá fuerza y gallardía También ella será mujer, y mujer hermosa como las hijas de los rices. Entonces, pobre madre envejecida é inmóvil, eternamente sujeta al amparo del tejadillo de la iglesia! Tus ojos la verán ir, pero no con el vuelo incierto que hoy distrae tus soledades. Te mirará, al marcharse, con sus ojos negros muy abiertos, volverá la esquina de la calle, y entonces será en vano que grites con tu voz ya cascada: Isabell Isaabell Isabel es presa del mundo, y corre á entregarse á su dueño. Tú acabarás tus días sin ese único con uelo. Vale más que la soledad y el abandono acaben también con tu espíritu, porque si no, tu mayor amargura será pensar én que acaso la espera á la pobre Isabel, después de los azares de una vida aventurera, otra calle apartada en la que tenga por único refugio las paredes y el tejadillo de. otra iglesia, y por único lazo que la ligue al pasado otra Isabel que comience su vida en medio del arroyo. S SÜTI Mil- (joH iiulu ii) eni tía piotci ciDii- u i wrpí i lo li -iii ilr! i l ijup el cnei jio l.i qiii LUIS BELLO -hy-