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¡ros desde el fopáeaiíwo tasfá ¡l o s rtuielies de í- aDtander. A laa, diez de la mañana desembarcó en el muelle de pasajeroa el almirante Cerverá, acompáfiado de los gobernadores civil y militar y del alcalde. Desde el muelle se dirigieron á piie al hotel Continental, donde se hospedó el Sr. Cegryera. Seguíale silenciosa uña inmensa muchedumbre. Las calles del tránsito estaban también llenas de gente, reinando completa tranquilidad. Los marineros eran objeto en los muelles y en las calles EL VAPOKCITO CUCO de la curiosidad y del interés públicos. Eran muchos los que se apoyaban en muletas ó llevaban en cabestrillo uno de los brazos. Muy pocos eran los que vestían aún las prendas del uniforme español; la mayor parte llevaban chaquetas claras facilitadas por los yanquis. Bien pronto se formó un interesante grupo delante de la- Capitanía del puerto, donde los marineros habían de recibir parte de sus haberes, así como toda clase dé ropas. Allí pudo obtener nuestro corresponsal fotográfico el adjunto grupo. El mismo día dispuso el general Cervera, de acuerdo con el ministro de Marina, que salieran para los departamentos de su procedencia todos los sargentos, cabos, marineros y soldados de infantería de Marina, dividiéndose al efecto en tres secciones, al mando (jada una de un teniente, un alférez de navio y dos guardias marinas. En la mañana del 22 y en el tren correo de Santander llegaron á Madrid el general Cervera, los señores Enlate, Díaz Moren, Magaz y otros individuos de la destruida escuadra. GEUPO DB MAEINBEOS DELANTB DE LA CAPITANÍA DEL PUEETO La presencia del Sr. Arderíus apo yado en dos muletas causó impresión tristísima. El general Cervera estaba profundamente afectado cuando sé abrazó al Sr. Anfión. El capitán Sr. Morgado, en nombre de 8. M. la Eeina, dio la bienvenida á los viajeros, y el general Cervera y los demás compañeros, agrader ciendo mucho la distinción de que eran objeto, devolvieron á la reina un cortés saludo. Después de cambiar las frases de bienvenida, pues no hubo tiempo para más, los marinos ocuparon los coches dispuestos por las familias y amigos y partieron de la estación cerca de las once de la mañana. El general Cervera marchó con su pariente el Sr. Topete á un hotel del barrio de la Concepción. Loa demás marinos repatriados han llegado sin novedad á los puntos de su destino, donde, como es natural, han sido objeto dé numerosas mtérviews. La que más interés ofrece de todas ellas, es la celebrada por un redactor del Diario Mercantil de Barcelona con el excomandante del Infanta María Teresa, D. Yíctor Concas. Las sinceras manifestaciones de este ilustre mar- iiio y los datos que el al mira, nte Cervera se propone aducir ante el Consejo Supíémo; hacen esperar una completa rectificación del juicio público tal como se manifestó en los primeros mom nto 8. DOS v i- T I M A S n i L COMBATE NAVAL fot grafins P. ürtasv F a 7. tandeT K