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enamore de pronto? Será esto increíble, ¿verdad? Pues á mi me sucedió; se lo juro á usted bajo mi palabra de honor. La seguí varias tardes, pretendí inútilmente hablarla, y nada, imposible! Después dejé de verla para siempre. Era mi primero y único amor, y yo quería conservarlo á toda costa. Pasé muchos días penosos y muchas noches sin suefio hasta que al fin y al cabo hallé los términos de la ecuación. La ciencia lo puede todo I me dije. ¡La electricidad es el alma del mundo! Está en todas partes, para ella no hay distancias, ni fronteras, ni nada. Pues bien, dije; y después de grandes meditaciones logré inventar. La virgen azul, la virgen eléctrica, que conserva una eterna doncellez. (Adiós mi dinero 1, dije para mí al notar la locura del sabio. -La forma es pasajera, y por lo tanto, deleznable. El espíritu permanece en la electricidad como permanece la fuerza y la luz. Mi virgen azul acude á mi mandato aun cuando se encuentre en los confines del planeta. Sus vestidos son de luz, y sus ojos dos chispas de color violeta. Cuando se incomoda, es el rayo que mata; cuando sonríe, es la lámpara que ilumina y guía. Voy, pues, á presentársela á usted. ¡Gracias, mil gracias! le dije. Mañana otro día cualquiera Y sin esperar á más razones, cogí el sombrero y salí apresuradamente del hotel. Pasaron muchos años después de esto que llevo referido, y una tarde, dando un paseo por las afueras de Barcelona, vi á un hombre que salía de un taller y que me llamaba por mi nombre. El hombre se vino á mí, saludándome con gran regocijo. -I El loco de la virgen azul I dije, y estuve á punto de escapar. ¿Va usted á presentarme otra vez á su señora? -Sí, pase usted, que ahora va de veras. Penetré en la espaciosa nave, donde trabajaban miles de obreros. -He logrado, me dijo, dar pan y trabajo á muchas familias. Y ahora, venga usted por aquí. El loco me condujo á un gabinete amueblado con cierta coquetería. -Le prometí presentarlo á mi esposa, y voy á hacerlo. Julia, sal, dijo. Y en efecto, salió una mujer hermosísima con un niño en los brazos. Mientras el ingeniero besaba á su hijo, los motores crujían como un himno del trabajo. En cuanto á la mujer, la conocí. Era la hija del jardinero. MANUBL P A S O DIBUJOS DS M É N B B Z B K I N G A C U E N T O S B A T U R R O S POE GASCÓN El actor. -Mañana tendremos el gusto de representar Elfilósofosin saberlo. El alcalde. ¿Cómo sin saberlo? Si no lo sabéis de carretilla, us meto á tóos en la cárcel. -Ta se pué usté marchar de aquí. -Pero hombre, I si estoy tomando una vista! -I Pus por eso! Si tóos los que vienen empiezan á tomar algo, i güeno va á quedar esto!