Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
i El exagerado amor á los animales cotíÉituye nn vicio mncho más reprensible que el de la bebida 6 el juego. Hay muchísimas personas que no se ctlfian de las desdichas del prójimo, ni han dado limosna á nn pobre en toda su vida, ni han enjugado una solfllágrima, y en catobio se enamoran de todos los perros que ven, y viven pendientes de los caprichos de nn iMo. En el piso segundo de mi casa hay un aiñor, llamado D. Senén, que vive con nna mona, y á trueque de verla feliz, pasa por todo y echa en olvidó sus propios doloces y los de la criada. La mona come lo que quiere y rompe- lo (jne se le antoja, y en cuanto ve entrar al aguador ya le está tirando bocados en las pantorrillas. Demoniu de bicho! exclama el hijo de Neptnno tratando de defenderse. ¡Por Dios, Toribiol grita D. Senén. No la digas nada, que se va á irritar. Déjala que te muerda, porque la gusta mucho á la pobrecilla. D. Senén no ha querido en este mundo más que á la mona, y el que desee verlo furioso no tiene más que decirle que la mona es fea, ó que huele mal, 6 que está en relaciones con un mono de la casa de enfrente. Un día que la mona estuvo mala, D. Senén no fué á la oficina, ni se lavó, ni qniso comer, y se pasó toda la mañana contándole cuentos para distraerla, á fin de que no pensara en cosas tristes, como decía él. -Tiene mocha más inteligencia que el jefe de mi oficina, exclamaba D. Senén contemplando amorosamente á su mona. -Lo creo, dije yo. Y más que algún poeta festivo. ¡Y cómo me quiere I En cnanto ve que toso, se one á gemir como si hubiera llegado el último día de su En fin, baste decir á nsted que tiene celos de la criada. Yo no dudo de que la mona de D. Senén sea más inteligente y hasta más simpática que muchas perseas; pero de eso á darla todos los gnstos y quererla ás que á la familia y respetarla más que al minisj, ramo y tenerla retratada al óleo, hay alia. o m. La otra nocjíe, D, Senén 7 isOTdo con la punta de los pies, f (segundo de la derecha, donde viven nas señoritas ruidosasqu nltivan el piano. -Vengé ¿pedir á ustedes un favor, lassdijo D. Senén entrando ¿Que ocnrre, vecino? preguntaron ellas. -Püei ocurre que tengo un enfermo y quisiera que tocaran nsíedes bajito. ¿Urfeafermo? ¿Quién? -La mona. Ha pasado nna noche muy mala ahora se ha qn íado dormidita. C 6 n 02 co un matrimonio sin hijos que vive entregado al amor de nn perro horrible, con los ojos ribeteados, la boca lesdentada y la ejas caídaji en forma de abuchas.