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siderarse este viaje de la reina Guilíermina como la salida del convento: que hacen las novicias antes de profesar para despedirse del mundo que abandonan. Una reina está sujeta al país en que se alza el trono que ocupa, y al subir ahora á él la joven hija de Guillermo III comienza para ella la vida seria, pues muy pronto sucederá á la coronación la boda que dé esposo á la reina y herederos á la corona. ¿Quién será el feliz mortal que se unirá á esta encantadora joven de dieciocho años, bella, poderosa é instruida? Todavía no puede asegurarse. La Eeina Regente de Holanda ha admitido, después del viaje que ha hecho con su hija por Europa, en la intimidad de su castillo de Softyk al principe Bernardo Enrique de Saxe- Weimar, hijo menor del príncipe y de la princesa de Saxe Weimar y sobrino del príncipe Enrique de Beusr, apuesto joven de veinte años de edad y subteniente del ejército prusiano. Esto ha hecho creer que el tal príucipe es el novio de la joven reina, pero todavía no hay nada oficial. La interesada, por su parte, ha declarado en varias ocasiones que piensa seguir la conducta de la reina de Inglaterra cuando se hallaba en su caso; esto es, que no dará su mano al que antes no haya dado su corazón, y que está decidida á que éste y no la razón de Estado sea el que intervenga en su casamiento. La reina Emma deja de ejercer la regencia á los cuarenta años de edad, y se conserva muy hermosa. La antigua Holanda constituye un pueblo muy feliz, y las fiestas con que celebra la coronación de su reina prueban el carifio que hacia ella siente. El foco de estas fiestas, como de todas las solemnidades nacionales en Holanda, no se encuentra en Amsterdam, que es la capital geográfica de la nación, mas no la residencia oficial del soberano y del Gobierno. Ambos se encuentran en La Haya, cabeza de la Holanda meridional y verdadera capital del reino. Según costumbre tradicional, cada primavera, después de las fiestas de Pascua, los soberanos abandonan su residencia de invierno en La Haya (Set Paleis) para hacer una pequeña excursión á Amsterdam, donde habitan el palacio de Dam Durante este viaje los reyes de Holanda reciben anualmente inequívocos testimonios del cariño del pueblo. LOS SESENTA Y OCHO AÑOS DEL EMPERADOR DE AUSTRIA Francisco José I, el soberano de AustriaHungría, cumplió el día 18 de Agosto sesenta y ocho años, y en los vastos dominios de su imperio se ha celebrado con públicos festejos su fiesta onomástica. Desde el año 1848 ocupa el trono, en virtud de la abdicación de su tío el emperador Fernando I y de la renuncia de su padre el archiduque F r a n c i s c o Carlos, que murió el año 1878. Los- cincuenta años que lleva de reinado no han sido siempre felices, y al celebrar sus bodas de oro con el trono tiene que recordar alganos reveses y no pocas contrariedades. Se casó el 24 de Abril de 1854 con la princesa Isabel de Baviera, hoy eniperatriz, y ha tenido EL EMPERADOR dos hijas y un hijo. Las hijas son la archiduquesa Gisela, casada con el príncipe Leopoldo de Baviera, y la archiduquesa María Valeria, esposa del archiduque Carlos Salvador. Su hijo fué el desventurado archiduque Eodolfo, que murió trágicamente el 30 de Enero de 1889, y que de su matrimonio con la princesa Estefanía de Bélgica ha dejado una hija: la archiduquesa Isabel, que ya tiene quince años y es una joven encantadora. Sin hijos ni nietos varones el Emperador, el heredero del trono es su sobrino el archiduque Francisco Fernando, hijo del difunto archiduque Carlos Luis y de su segunda esposa la princesa María Tere sa de Braganza. El Emperador lleva muy bien sus sesenta y ocho años y está fuerte y robusto, consagrándose mucho á los ejercicios corporales, y sobre todo á dar grandes paseos á pie, y á la caza. Es de carácter inclinado á la melancolía, como hombre que ha sufrido mucho y para FEANOISCO JOSÉ el que la vida no tiene muchas alegrías, sobre todo desde que fusilaron á su hermano el emperador de Méjico, desde que se suicidó su único hijo varón, y su esposa gravemente enferma vive casi siempre lejos dí él para emprender los largos viajes que como medicina la prescriben los médicos. KASABAL