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(Carta que á nadie interesa que Senén Camaram me escribe desde una que tiene en Yaldelagrasa. Querido primo: Muy bien encuentro tu invitación, y mi esposa Paz también te agradece la atención. Mas Paz y yo renunciamos á poner el pie en la corte. I No sabes lo bien que estamos en este rincón del Norte I Te gano á ti á disfrutar; y al ver la comparación, sé que me vas á envidiar con todo tu corazón. En tanto que aquí respiro esta atmósfera tan pura, y por doquiera que miro no encuentro más que verdura, y gozo al ver por los suelos. la miésy fruta en las ramas, ¿tú qué respiras? ¡Camelos eii forma de cablegramas I Aquí los pájaros trinan en los ramajes espesos; ahí los golfos desafinan vendiendo infundios impresos. Veo alcornoques aquí surgir de la verde alfombra. También tú los ves ahí, I pero tienen mala sombra 1 Yo gozo de las delicias que el cazar suele causar, y tú, ¿qué cazas? Noticias, si es que las puedes cazar! Aquí, excepto algunas horas, no nos mandan los veranos sus brisas abrasadoras. En cambio los cortesanos, 8i pasaréis eofequinas con los calores malditos, que sé que. hasta las gallinas os ponen los huevos fritos I Mas de esta escondida tierra ¿no sabes tú lo mejor? Que no se habla de la guerra. ¡No cabe dicha mayor! No entienden nada, y ni un bledo se les da. ¿Pues no creía mi mayoral que un torpedo era una cochinería? Y esta gente es resistente y trabaja de verdad. ¡No ae rinde aquí la gente con tanta facilidad! Ahí, al bajar ó al subir, no evitas que la portera se te ponga á discutir la conducta de Oervera, y hablando de amor salvaje entre su Petra y Matías, diga que élfué al abordaje y que ella tuvo averias, y te afirme que el decoro nacional es lo primero, y te hable del comodoro igual que del carbonero. Qué, ¿no es eso lo qué pasa? Pues aquí no, caro primo. ¡No, no me ofcezjas tu casa, por más que mucho lo estimo! ¡Digno de envidia fué Adán, aun viviendo entre reptiles! ¡Nunca le hablaron del plan de Shafter, ni del de Miles! Lo mismo aquí: no hay hartólo que esté enterado de nada. De miles se habla aquí sólo cuando venden la cebada. Salvo, pues, tu parecer, ni llevo á Paz ni voy yo. Quiero seguir sin saber si aún hay colonias ó no. ¿Paz? Ya sé que ahí, si la llevo, por obsequiarla se mueren; pero, chico, no me atrevo, porque hay muchos que la quieren. ¿Salir de aquí? Cruz y raya. Conque adiós, pásalo bien, y dispensa que no vaya tu afectísimo- -Senén. Por lá copia, JUAN PÉREZ ZÚÑIGA r