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D U Q U E DB ALMODÓVAB ME. J CAMBON MINISTRO DE ESTADO ESPAÑOL EEPEESENTAJITE DE FKANCIA EN WASHINGTOK les prisioneros y las autoridades norteamericanas, indican que la avenencia iestá en todos los espíritus; quizá cuando estas líneas salgan impresas, todas las aisladas señalfes que t o y no son más que indicios, se hayan traducido en formas indudables y más concretas. De todos modos, sea cual fuere el procedimiento que para la paz se siga, los tres personajes cuyos retratos ofrecemos al lector én esta plana han de jugar papel importantísimo y merecen que en ellos fijemos un momento la atención. Mr. Jales Cambon, representante de Francia cerca del Gobierno de Washington, es al mismo tiempo encargado de proteger los intereses españoles, forzosamente abandonados por Espafia al retirar su representación diplomática que volvió á la Península con el Sr. Polo de Bernabé. Mr. Oambon jio sólo es un diplomático experto, sino algo más, muy útil en estas circunstancias: un verdadero amigo de España. Largos años representó á su país al frente de la embajada fran- guerra con los Estados Unidos. Las negociaciones de paz serán las primeras relaciones qtie tenga con el Gobierno dé la Unión. Su juventud, su patriotismo, el natural deseo de lograr ventajas para la patria y nombre para su naciente personalidad diplomática, le harán desplegar en su difícil cometido todo el exquisito tacto que en estas circunstancias precisa. Mr. Day es el verdadero ministro de Relaciones Exteriores del Gobierno de Washington. Kombrado adjunto de Sherman á causa de los achaques de éste, Mr. Day no padece la fiebre hispanófoba de muchos de sus compañeros de Gabinete, entre los cuales podemos contar como el primero al propio Sherman. Lejos de ello, Mr. Day es enemigo acérrimo de toda expansión colonial para su patria. En la confusión telegráfica é informatoria, que es hoy la nota distintiva de los diarios, no es posible traslucir cuáles sean la intención y el rumbo de nuestro Gobierno, y mucho menos los propósitos del gabinete de Washington,