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qne me corresponde en el éxito, pero el vestido ha llamado esta noche la atención de todo el mundo. Vea usted, me han dejado sola ÉL. -Nos han dejado solos. ELLA. -Usted está aquí por vanidad de artista. Porque esta noche le parezco algo suyo ÉL. -I Mío 1 ELLA (riendo) Ayl Ha dicho usted un c MíoI graciosísimo jMíol ÉL. -Es todo lo que usted acepta de mí, un figurín. ELLA. ¿Le parece á usted poco? ÉL. -De cosas más serias hemos hablado, y nunca vi en usted un reflejo de ellas. ELLA. -No entiendo de figurines espirituales. Además, en eso retrasa usted de un modo lamentable. Romanticismo puro, figurín del año treinta. ÉL. -Como yo sé que usted ha querido alguna vez con arreglo á ese figurín romántico que ahora considera usted anticuado ELLA. -Sí, alguna vez se viste una de antigua por capricho, para un baile de trajes ó para representar una comedia de salón ÉL. -No se burle usted de lo que ha sentido, usted sabe querer ELLA. -También sé música, y me paso temporadas sin abrir el piano. ÉL. ¿Por qué juega usted así conmigo? ¿No comprende usted que me lia dado usted motivo para creer que puedo esperar y espero todavía? ELLA. ¿Y será usted más feliz el día en que no espere usted nada? ÉL. -Seré feliz el día en que sepa á qué atenerme, el día en que termine eate Jlirt insostenible. ELLA. ¿En eso estamos? ¿Usted cree que e flirt es un camino que lleva á alguna parte? Dejaría de serlo. Aquí es todo camino. ¿Es agradable? ¿Los ojos y el espíritu se recrean? ¿Qué más pide usted? Un viaje de recreo sin i punto de destino, sin parada forzosa, sin estación de llegada ¡DivinoI Es el curso de las estrellas en el cielo. (1 Y usted que es taxi poético, debía preferirlo á una prosaica tournée en ferrocarril. Pero no se siente usted astro, ¿verdad? Quiere usted, por lo menos, qne haya parada y fonda durante el viajecito ¿No es eso? ÉL. -No; quiero seguir el viaje para llegar á un país encantado ELL. V. -Sí, que es, justamente, el país de los desencantos. En ese caso, busque usted otra compañera de viaje. ¡Es lástima! Los dos lo sentiremos. Pobre flirt I La esencia del amor, un perfume, un aleteo suave, que no pesa, ni obliga, ni sujeta ¿Sus citas? Al encuentro, sin impaciencias, sin enfados, esperadas siempre, sin aguardarlas nunca. Todo es obsequio, y nada es pago; todo se agradece, porque nada se exige tKn ÉL. ¡Y siempre así! No. Ridículo juego del amorl ELLA. -En que nada se arriesga. ÉL. -Cierto; se juega, se pierde y no se paga El bolsillo no padece, pero el crédito sí. ELLA. Ayl Las mujeres casadas no podemos contraer deudas sin permiso de nuestro marido Por eso hemos inventado un juego que divierta y no arruine. ¿Quiere usted cartas? Mañana le escribiré á usted una. ¿Por qué me mira usted con esa cara? ÉL. ¡Es usted enloquecedora! JACINTO B E N A V E N T E DIBUJOS DE HUERTAS