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77 13 t Siii; ¿iSs í yE LOS CABLES SUBMARINOS El tendido de los cables trasatlánticos es objeto de operaciones especiales y curiosas. -El cable, preparado en las fábricas situadas á la orilla del mar, se- embarca en buques especialmente adecuados para recibirlo. Estos buques están construidos de manera que marchen tan fácilmente hacia atrás como hacia adelante, sin que tengan necesidad de virar. Llevan tambores para arrollar, frenos destinados á regularizar la velocidad de inmersión, y un dinamóme tro que permite seguir gradualmente los esfuerzos de tensión y regularizarla por medio de frenos. Sólidamente amarrados á la costa los extremos del cable, se llevan á brazo ó por medio de barcazas hasta el punto en que se halla anclado el barco. Terminada esta operación, el. buque leva el ancla y enfila el cable por la popa, sin pararse en tanto que no ocurra algún accidente. Durante este tiempo el barco se halla en comunicación eléctrica permanente con la costa, donde se halla una oficina cuya única misión es responder á las señales del buque para notar que no ocurre dificultad alguna. Se puede también comprobar sin interrupción y por métodos especiales las diferentes cualidades del cable, y continúa, el tendido noche y día, en tanto que el buque tiene cable á bordo. Los accidentes á que están expuestos los cables sumergidps son numerosos. Dejando á un lado los inherentes á vicios de construcción, los cuales deben siempre repasarse antes ó después de tendido, pueden clasificarse en tres categorías las causas accidentales destructoras de los cables. Primeramente las causas físicas, tales como bancos de hielo ó icebergs, que salen á veces más de 100 metros del nivel del agua. Los rozamientos de los cables contra las rocas y los banco de coral, los temblores de tierra y los hundimientos submarinos, son causa frecuente de accidentes. Luego vienen los animales destructores; los anélidos ó los crustáceos pequefios, cuya existencia se ha comprobado en profundidades de 2.000 á 31000 metros, destruyen el cáñamo ó la gutapercha, se sitúan en esta última, y ponen de este modo la armadura metálica en comunicación con la tierra. Los tiburones, los sierras y peces- espada y Jas ballenas ocasionan también grandes daños. Por último, entre las causas mecánicas accidentales, deben citarse las anclas y redeg de pesca, que en las hondonadas y hasta 200 metros de profundidad llegan á destruir los cables, ya cortándolos, ya haciéndoles incisiones que paralizan su trabajo. Afortunadamente, ocurre que poco apoco el cable se introduce en el suelo ó se reviste de depósitos calizos y de conchas que le sirven de coraza. Los cables submarinos están, pues, mucho más expuestos á accidentes en los primeros años de su existencia que al cabo de cierto tiempo de colocados. Todavía hay otro animal enemigo de los cables: el yanqui. Aunque nuestros enemigos emprendieron la guerra en nombre de la humanidad y del progreso, es lo cierto que toda su humanidad ha consistido en proporcionar armas á los salvajes, en el empleo de cañones de dinamita y en el uso de proyectiles explosivos é incendiarios, prohibidos por el más elemental derecho de gentes. En cuanto al progreso, ¿cómo alardearán de amor á él quienes destruyen una de sus más preciadas conquistas, como lo es el cable submarino? Mas en un artículo de vulgarización huelgan estos comentarios que sin querer acuden á los puntos de la pluma, y así terminaremos esta serie de notas diciendo que la operación de pescar y cortar un cable es larga y penosa. Los barcos americanos que á ello se dedican en las costas de Cuba llevan un verdadero arsenal de garfios que afectan las más diversas formas; Unos están