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Imagínese nuestro noble amigo Mac- Kinley el efecto que produciría la aparición del lowa en la playa de Bec letos. Todas las mamas que no se desmayaran á la vista del tremendo acorazado (y, muchas no lo harían por su costumbre de mirarse al espejo) pedirían la paz inmediatamente. Pues á pesar de esto, no aconsejaría yo á Watson que arribase con su escuadra oriental á la playa en seco madrileña, y ello por dos razones: la primera, porque tendría que cañonearla en domingo, cosa que inferiría grave daño á los sentimientos piadosos de los curtidores de los pieles rojas; y la segunda y más atendible, porque en cuanto las muchachas madrileñas dirigieran sus miradas á las baterías yanquis, les apagaban los fuegos. Además, ¿qué iban á hacer los cañones norteamericanos de mayor calibre en la playa de Recoletos, que no hayan hecho otros cañones de más segura puntería y fuego más rápido? -Todas las noches de estío ocupan las sillas de Recoletos, convirtiéndolas en camas provisionales, cuantos golfos, y son muchos, Madrid cría y educa. Llega el domingo, y llegan los bañistas de arabos sexos á su, querida playa y abrumados de calor se sientan en esas sillas No quiero decir más; el fuego es horroroso. A un público elegante y distinguido que sufre sin chistar tales bombardeos, ¿qué efecto podrían causarle los disparos del lowa? Habría mamá que exclamara despreciativamente; ¡Ese acorazado no pica! Ello es que con esa playa, seguramente bombardeada, para las mañanas domingueras, y el paseo de los Jardines, que es otra playa nocturna, para tomar el fresco en cuanto el sol se pone, no lo pasarán del todo mal los que en Madrid se quedan este verano por miedo á los yanquis. ¿Miedo á loa yanquis? No digan ustedes eso ni en broma 1 Los que recogen impávidos la herencia semanal de los golfos en las sillas de Recoletos y oyen más impávidos aún en los Jardines música atropellada de diversos y célebres autores, ¿qué miedo pueden tener á los yanquis? Digan ustedes, ó digamos todos, que nos quedamos porque queremos. Así, clarito; ¡Madrid se queda en Madrid porque le da la gana! Y después de. esta enérgica afirmación, venga un poco de marcha de Cádiz. La única marcha que podremos emprender este verano Impreso todo lo anterior, que había sido escrito con la confianza en grandes dichas nacionales, al menos con la esperanza de consoladores lenitivos, llegó á Madrid la terrible noticia del combate naval de Santiago de Cuba ¿Cómo ha recibido Madrid tan espantosa nueva? Enmudeciendo. No han sonado voces de ira, gritos de protesta, ni siquiera lamentos de dolor. Un silencio trágico ha sucedido, por lo menos hasta el instante en que trazo estas líneas, al golpe brutal de tan infausta nueva. Oomo si nos huTiiera caído un rayo! JOSÉ DE ROURE NOTA DE LA SEMANA, POB XAUDARÓ EL DE ESTE A S O Ó LA FAMILIA PEUDENTE Y BOMBABDEOS EN PUEKTA