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Pnimos presurosos al Hotel, y antes de enteramos de cuál habitación nos correspondía, repetimos las av. eñ- guaciones. Una linda señorita que, según luego: supimos, tiene cercano parentesco con cierto, ilustre general de la Armada, nos sacó de tanta incertidumbre. -Pueden estar tranquilos, nos dijo; la escuadra, salió ayer temprano de operaciones y regresará esta niisma tarde. En efecto, no habían transcurrido tres cuartos de hora cuando recibíamos aviso de la llegada del Pelayo, que corno buque insignia es el- que tripula el contralmirante Cámara. Saludamos á este bravo marino, y al exponerle nuestros deseos recibimos de sus labios una rotunda negativa. Oreo improcedente é inoportuna la publicación de fotografías de los barcos. Estoy muy dolido de la eonducta de la prensa en este punto, y no he de ser yo el primero que contribuya á propagar y divulgar lo que tanto y tan acerbamente censuro. -Tenga usted en cuenta, mi general, que vengo desde Madrid sólo con este propósito. -Eso no importa, me. interrumpió; volverá usted con- las protestas de mis simpatías, con el recuerdo de mi buena OAíÑ ÓIf DE POPA DEL CÁELOS V amistad y con rni agradecimiento, que este último he de guardar á usted si es que atiende patrióticamente mis sanos consejos. Muy extensa fué nuestra conversación, y sólo pude al fin. obtener- una vaga esperanza. Me dijo, en síntesis: Lo pensaré. Al día si guiente llegué á lograr míicho más, y consintió que mi habilísimo acompañante Mr. Franzen cotíienzase á hacer cosas de á bordo. Me obligué para ello á declarar en el periódico su oposición absoluta á este género de publicidades. Y éste creo que es el sitio inás oportuno para que dirija al. 8 r. Cámara, que guardó conmigo inmerecidas tenciones que nunca agradeceré bástante, algiinas palabras. aclaratorias sobre los caracteres de uuéstrá información. De paso. el públicoie. Qmprenderá como á pesar de los recelos que despierta úiiá, labor de este género, nosotros la acometemos con. resolución, sin faltar en lo más mínimo; á las estrechas obligaciones, que el patriotismo nos dicta. Sornos españoles de yerdaa, y en tal concepto nádié puede temer de nosotros indiscreoiones dañosas á los sagrados intereses dé la nación. Además, el. carácter que ostentamos de periodistas independientes nos pone á cubierto de todo apasionamiento en los juicios, í