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Ogt? K i I ¡Qué cosas pasan aquí 1 ¡Me echar el guante un esclavo I Eespondile enojado que ya no hay esclavos, y creo que saqué á relucir en mi perorata el San Benito negro y las Ideas de fraternidad y soUdaridad. Debí de predicar en desierto, porque al dejar á don Ricardo á la puerta de su fonda, todavía repitió, pegándome familiarmente en el hombro (me había cobrado afecto á su manera) -i Un esclavo! ¡By Godl- Cuando me alejaba de allí, iba asa. preocupado. Juraría que alguien nos había seguido á distancia, paso á paso desde la Plaza Mayor hasta la calle del Caballero de Gracia, á tales horas poco concurrida. Miré en derredor, escruté las bocacalles, pero á nadie vi. Rumiando el incidente, me retiré, y los siguientes días rehuí acompañar dm Ricardo. Xa curiosidad me movió á averiguar quién era el gigantesco negro, y supe que procedía de las Antillas, que ejercía las. altas funciones de jefe en las cocheras del duque de S y que por su habilidad y maestría sé ganaba un pingüe sueldo. Y ya llegamos al desenlace de esta aventura, más dramático de lo que usted supone... Una semana después del episodio del cafetucho, leía yo en la peluquería un periódico, y á poco me degüella el barbero; tal respingo di al tropezar con la noticia de que en una callejuela sospechosa délos barrios bajos, no lejos del consabido cafetucho había sido encontrado el cadáver de un extranjero, cuyas iniciales, R. 8. no me permitieron dudar de quién se trataba El periódico traía más detalles: la muerte había sido causada por dos cuchilladas tremendas, y en los bolsillos del muerto estaban la cartera repleta y el soberbio reloj, signo evidente de que el crimen obedecía á una venganza Hacer luz... era bastante difícil, como yo no cantase... Y no canté. ¡No me atreví á echar el peso de mis palabras en la balanza terrible! ¿Hice mal? ¡Mi instinto me dictaba que guardase silencio! Y siempre que pienso en esta página de mi vida moral, para tranquilizarme, para recobrar la paz, miro esa efigie del santo de la cara obscura EMILIA PARDO BAZÁN DIBUJOS DE H Ü E E T A S