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En Filipinas Desde el desastre de! l.o de Mayo, que puso en manos del enemigo el pueblo y arsenal de Cavite, no ha vuelto á señalarse la presencia de Dewey en aquellas a, guas por ningún otro importante acto de fuerza. A no dudar, tanto los trabajos del comodoro como la labor del general Auguslín. se encaminan á captarse el favor de los indígenas, factor decisivo en esta lucha; -tan pronto emprendida como aplazada. frente al xío Pasig. Sólo Conjeturas y datos contradictorios arroja- en: esté punto la información: unos suponen á Aguinaldo en perfettk. inteligencia con Dewey, capitaneando á los filipinos, que con flamantes armas han de atacar á Manila pot tierra; otros creen en la completa sumisión de los indígenas á España para pelear con nuestro ejército y reconquistar á Cavite á cualquier hora. Lo cierto es que ol Gobierno de Madrid como el de Washington se preocupan de la situación de las cosas en aquel Archipiélago. Según sea el pensamiento de nuestros gobernantes, así será uno ú otro el rumbo que tome la escuadra del contralmirante Cámara, así como el destino délos batallones acumulad (w hoy alr- ededor del puerto de Cádiz. Kn cuanto, á los yanquis, es indudable que se proponen enviar gran contingente de tropas para el desembarco y auxilios para el comodoro Dewey, que diierme hace un mes sobre sus laureles. Generalísimo de las tropas yanquis expedicionarias es el general Merrit, cuyo retrato ofrecemos al lector. Dicen que á pesar de sus años- -jiorque el general Merrit es un ilustre carcamal, EL GENKEAt MEBBIT ha pedido la mano de, una joven y bella señorita, ofreciéndola JUl ÍS DEL EJÉRCITO YANQUI EXPEDICIONAEIO i FILIPINAS en arras el gobierno general (consorte) de las islas Filipinas. Hasta la fecha han salido, según- parece, para Manila 2.000 hombres en dos barcos, y el general Merrit continúa en San Francisco organizando el complemento de la expedición. Entretanto, la situación de Dewey no debe de ser nada agradable, dada la vigilancia que supone su jestancia en terreno enemigo y lo peligroso de sus tratos con los cabecillas filipinos. Lá falta de víveres se ha dejado sentir, también en la escuadra bloqueadora de Manila, y acaso este mal, que de seguir el bloqueo será común á sitiados y sitiadores, tenga peores consecuencias para los yanquis, no acostumbrados á estas privaciones, que para los españoles y filipinos, que ya están hechos á todos los desastres de la guerra. Los últimos telegramas dicen que un barco inglés ha salido de Hong Kong llevando comestiblesfinospara la oficialidad de los barcos yanquis. En cuanto á los simples tripulantes, que no han de catar los comestibles finos, sábese que se ha desarrollado entre ellos la viruela y el escorbuto, causando muchas bajas en la escuadra de Dewey. i í LL- 375 EL BALTIMOEE S M B A E B A K O A D O EÜT LA BAHÍA DE MANILA