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una pacífica cañería de agua ó de gas; loa torpedos parecen juguetes de lujo colgados sQbre elespectador. Es preciso que le expliquen á uno cómo el semicírculo dentado sobre el cual gira el extremo posterior del tubo sirve para marcar ladirección del proyectil, cómo éste se carga, cóíno es lanzado por medio de la pólvora ó del aire comprimido, y cómo, en fin, todas las operaciones directoras del terrible torpedo se verifican lejos de la cámara, en los puentes altos, por medio de corrientes eléctricas que fatal y rápidamente producen el efecto buscado sobre el barco enemigo Ni son únicamente cañones, y torpedos los medios ofensivos de un crucero de guerra. Con frecuencia es necesaria la fusilería por la proximidad del enemigo ó por cualquiera otra causa que haga inritil todo otro medio ofensivo. La voz de abordaje, que ordena el juego de aquella arma por los marineros y fuerzas de infantería de Marina, no indica como en otro tiempo la proximidad de una lucha cuerpo á cuerpo sobre las cubiertas juntas de dos barcos rivales; pero sirve para reunir á la dotación en un punto dado, del buque y arrojar sobre el enemigo, que se ha puesto á tiro de fusilería, toda una granizada de proyectiles, combinada con la lluvia de fuego de las ametralladoras y cañonesrevólvers. Tal es uno de los casos en que la marinería y los soldados maniobran fuera del servicio de los cañones. Soldados y mariiieros tienen además sobre sí el servicio de vigilancia en las cofas, alcázar, castillo y otros puntos donde suelen situarse centinelas. Fuera del crucero y como tripulación de las embarcaciones menores, con frecuencia han de acercarse á la costa para proteger un desembarco ó la aguada del buque de guerra. Ellos son la obligada vanguardia, formando el primer destacamento que pisa tierra enemiga, para ocupar una posición estratégica, preparar una sorpresa ó cargar á la bayoneta sobre las trincheras de la costa que hostilizan á los botes de desembarco. Cuando no se hace uso de estos botes, cuelgan, como es sabido, sobre la cubierta del crucero en disposición de ser lanzados al agua en pocos momentos, ya para volar sobre la costa con gente armada y cañones de desembarco, ya para salvar la tripulación en caso de naufragio. El grito de ¡A los botes! es angustioso y terrible en este último caso. Llama la atención por su tamaño entre las embarcaciones menores que cuelgan como arracadas del crucero, la llamada exploradoras, que además de los fines antedichos, sirve para practicar reconocimientos en alta mar y traer al comandante noticias del enemigo. Por todo lo dicho y por el trabajo que supone la exquisita limpieza siempre observada en los barcos de guerra, compréndese que para su dotación no hay descanso, en época alguna, y mucho menos en tiempo de guerra, por el duro servicio de vigilancia y el continuo ensayo y rríanejo de los cañones. Apenas si en la jornada durísima del marinero de guerra marcan relativo descanso las breves horas destinadas al sueño y á la comida. Para el rancho se agrupan la tropa, marinería y fogoneros que constituyen la dotación del buque, formando brigadas y, secciones de perfecta organización. Cada una de éstas está gobernada por un cabo, y sus individuos alternan semanalmente en los servicios mecánicos, tales como el de armar las mesas y bancos volantes, colo el recipiente con el rancho después de e del equipaje el reparto de la comida. Tocan las cornetas á rancho, óyese luego la pitada de arriar, siéntanse rendidos á la mesa los hombres de á bordo, y parece que el, crucero descansa; pero el monstruo del mar es insaciable. El trepidar de la hélice y el negro humear de las chimeneas indican que allá abajo, junto á las máquinas, siguen los fogoneros, medio desnudos, acarreando is. aletadas de carbón y hurgando con la pica en el hornillo candente. LUIS BEBMEJO Fotografías Lebrón