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HIPÓCRITAS ORACIONES En la sesión del día 5 de la Cámara dejos Estados, Unidos, el sacerdote, ó lo que sea, de la religión del país ha pronunciado ante los representantes del pueblo la oración siguiente: Gracias te damos, Señor, desde 1 fondo de nuestros corazones por la buena noticia cfue nos llega del otro lado del mar anunciándonos la victoria con que coronas la disciplina y el valor de los oficiales y soldados de nuestra escuadra de Asia. Te bendecimos porque nos permites ofrecer al mundo el espectáculo magnífico de una nación que hace la guerra, no por espíritu de conquista, ni por la sed del oro, ni por satisfacer una venganza, sino llevando á todo su pueblo á sostener la causa de los necesitados y los oprimidos. Esto es lo que se ha dicho en plena Cámara, declarando después día. de fiesta nacional el l.o de Mayo, dando á ese día el nombre de Dewey, y ünméadole en adelante Deweyday. No se puede dar desvergüenza mayor, ni mayor insulto á la verdad. No es posible llevar más allá la mentira y el descaro. Salir de Nueva York con barcos cargados de bombas incendiarias y de balas explosivas, prohibidas por todas las convenciones de la humanitaria Europa; entrar por sorpresa en un puerto; bombardear sin avisar, como ha sido siempre costumbre desde que hay bombardeos; incendiar las poblaciones indefensas; hacer, en fin, la guerra más implacable y más atentatoria á la doctrina de Cristo, y tener la avilantez religiosa de decirie á Dios en acción de gracias que se, hace la guerra por defender á los necesitados y á los oprimidos, esto u- i! ne nombre, no se había oído nunca, no puede leerio Europa sin conmoverse y sin protestar. Pase, dado lo bestias que son aquejlos reyes del oro (que como todos los ricos son implacables) que hayan llegado al máximum de la inhumanidad en Filipinas; pero hacer oraciones desfigurando de tal manera las cosas y hablar en nombre de la piedad y de la libertad después. revela en pueblos y en safi- erdótes tales no tener idea ni de lo que es la rehgión, ni de lo que es la civilización, ni de nada que hable al sentimiento humano. Hasta cuando se predica la guerra santa en los pueblos paganos, católicos ó ateos, se evita eso de hacer cómplice á Dios de las barbaridades humanas, en casos de fuerza mavor inevitables- pero buscar un socio de la crueldad en el mismo Dios, eso estaba reservado al país que va derramando el incendio por las costas por donde pasa. ¡Hipócritas! i Queréis nuestros territorios, venís á apoderaros de tierras sagradas que el mundo respetó durante un siglo, y cuando habéis llegado á la fortuna hacéis como los espíritus mezquinos, que así que se enriquecen, en vez de fundar hospitales prestan á real por duro y emplean su dinero en abusar del pobre! Sépalo España, sépalo Europa: éstos que ya están calendando la cifra de la indemnir ición que han de pedir un día, pretenden engañar á Dios diciéndole que son los defensores de los necesitados y de los oprimidos. 1 Malditos, malditos de Dios sean, y caigan sobre ellos el horror y el desprecio dei mundo civilizado! EüSKBio BLASCO DIBUJOS DK BLANCO C 0 RI 8