Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
LA VIDA A BORDO Kl barco, moviéndose perezosamente c o a l a torpeza de un elefante, vira buscando cómodo y se. suro fondeadero donde tumbar el ancla; lanzan al aire las clúmeneas el último resoplido; cesa con la tranquilidad do las aguas del puerto la fatiga de la jornada; el muelle so llena de curiosos, y á los costados fie la nave atracan multitud de botes que van á recibirla. E s siempre una novedad la llegada de un barco. Los botes van y vienen en incesantes viajes, y la gente invade la cubierta del buque, baja por las escotillas á los camarotes, lo fisga todo, y se vuelve A la ciudad con la cabeza l l e n a d a términos y frases náuticas. Los marinos son siempre galantes con la gente de tierra, y enseñan su casa con todos los boiiores, explicándolo todo hasta en sus menores detalles. Aquella casa flotante tiene para ellos superiores comodida. des á las de tierra, y generalmente el marino no se halla á gusto más que en su litera, paseando de popa á proa y haciendo tertulia por la noche sobre cubierta si el tiempo es bonancible, ó en la redondilla, siempre que el estado del mar lo consienta, pues de lo contrario, ni paseos, ni tertulias, ni redondilla; cada uno en su puesto, y Dios en el espacio azul asomando en cada una de las estrellitas, que parecen chispas de brillantes en inmensa turquesa. Y si la Curiosidad de la gente se despierta en la visita de uii trasatlántico, con sus lujosas cámaras, sus espaciosos y elegantes comedores, mucho mayor es la que se aviva ante la contemplación de un barco de guerra, con sus complicadísimos mecanismos, su imponente aparato de fortaleza y sus cañones bien apuntados y dirigidos, esperando el momento de arrojar por sus bocas todo el fuego de su justicia y de su indignación. La visita de la escuadra á cualquiera de nuestros puertos es siempre un acontecimiento. La ciudad se engalana, el Ayuntamiento celebra en obsequio de la oficialidad bailes y fiestas; y es que estas atenciones, estos agasajos son siempre clara muestra de la confianza que para nuestro derecho y nuestra causa inspiran aquellos serios uniformes, que tan bien h a n de defender en. su día la preclara historia y las tradiciones del pueblo que en ellos puso la salvaguardia de su honor. -La vida á bordo tiene sus encantos, dulce compensación de penosos deberes. Un barco de guerra es un cuartel flotante. La más severa disciplina y la más estricta ordenanza se mantienen á bordo; en la estrechez de relaciones, en la diversidad de grados y jerarquías, palpitan entusiasmos iguales, que hacen más simpático el cumplimiento del deber. ¡Sagrada misión la del marino, que á través de los mares lleva u n pedazo de patria que defender en el barco que gobierna, que en el pijnto más visible flamea la enseña gloriosa de la bandera, que el aire agita! En este momento en que España lucha por la soberanía que manos hipócritas tratan de arrebatar,