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ORADORES PARLAMENTARIOS y -r é Lr í I porque pueden v nir sobro nosotros desgracias y catástrofes que qiiiera i ios que la Providencia aleje para siempre; porque para esos momentos de desgracia y da dolor de los pueblos, de sufrimiento y de sacrificio, es para los que se necesita que los sentimientos morales estón levantados, unidos y enérgicos; porque cuando esto sucede y las catástrofes vienen, es; xs catástrofes á veces úigniUcan, se soportan con dignidad, y son motivo y ocasión para que los vínculos del cariño con las instituciones fundamentales se estrecheo, sabiendo, como saben todos, que éstas comparten su dolor y sus aflicciones con el pueblo... i Hablando en términos generales, el pueblo americano, al menos esa parte de él á que se reílere el mensaje, tiene un prejuicio contra España. Doloroso es decirlo, pero es provechoso saberlo. Porque cuando las circunstancias nos obligan á adoptar una linea de conducta qne pueda envolver gravísimas consecuencias, para resolver con acierto importa conocer exactamente lo que es y lo que significa el adversario que tenemos enfrente. Pues bien; los Kstados Unidos tienen un prejuicio contra España; nosotros somos para ellos crueles, reaccionarios y tiranos; prejuicio que se explica por los- componentes del ligero é incompleto juicio que de nosotros han tenido ocasión de formar. TM S No habrá persona quo conoaca medianamente las condiciones de Esi aña, qne pueda dudar de la vitalidad que aqui queda aún para ciez- tas cosas Yo creo que el sentimiento monárquico declina, pero creo que en cambio lo que aquí vive de una manera poderosa, incontrastable, lo que por todas partes se siente palpitar, os la pasión del soldado, el ánimo de guerrero dispuesto do todas suertes y sin reparar en condiciones ni medios á la pelea. De manera que el que crea que España ha de empequeñecei- se ante la lucha que hubiera do renovarse en América, ese desconoce por completo las condiciones de nuestra raza y el estado general de la sociedad española. No: nosotros tenemos que salir de alli con esplendor y con grandeza; el pueblo que tiene las tradiciones del nuestro, el pueblo que liene la sangre que el pueblo español y el valor heroico que ahora está demostrando, tiene que Venir de América de otra manera: tiene que venir después de una catástrofe gigantesca, si es necesario, ó después de una inmensa y deílnitiva victoria; pero expulsado indignamente jamás. MRM. A