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ACTUALIDADES Cabo Verde El archipiélago portugués de Gabo Verde, de cuya situación en el Océano puede formarse idea el lector por el plano que damos adjunto, tiene en estos momentos gran interés de actualidad por ser el punto de reunión de nuestra escuadra, ó por lo menos de la primera división que en breve saldrá hacia la grande Antilla. Prudente ha sido la larga escala hecha en el archipiélago por los torpederos y destroyers que manda el bizarro Villaamil; pero una vez que esos pequeños barcos de guerra, tan temidos CARTA M A R Í T I M A por los yankóes, puedan ser apoyados y sostenidos en alta mar por nuestros grandes acorazados, urge que vayan todos á la grande Antilla, desafiando! a amenaza de los norteamericanos, que han tomado, según parece, á punto de honra el que nuestra escuadrilla de torpederos no pase de Puerto Kico. La isla de San Vicen, te, donde en la actualidad se hallan los torpederos españoles, cuenta con el mejor puerto del archipiélago, perfectamente al abrigo de los vientos de Oeste, del Sur y del Este. La masa de la isla de Santo Ántao la defiende de los vientos del Norte y Noroeste. Este puerto, señalado como punto de reunión de la escuadra española, llámase Mindello ó Porto- Grande, y por antonomasia se le designa también con el propio nombre de la isla. Su importancia comercial es muy grande, y los barcos que cruzan por el Atlántico acuden con mucha frecuencia á hacer escala y proveerse de carbón. Ya en 1880 quince Compañías de navegación trasatlántica hacían tocar sus barcos en este lugar. Mindello ó Porto- Grande es un puerto internacional, donde domina la lengua inglesa; el número de extranjeros que cada año le visitan excede en veinte veces á la población local. Sólo en 1880 desembarcaron en el puerto 76.000 pasajeros. San Vicente es la estación intermediaria del cable telegráfico de Lisboa á Pernambuco. Madrid frente al peligro Los días de la Semana Santa, que siempre fueron de recogimiento y devoción, trajeron este año dudas, temores y alarma, s que pusieron á prueba el sentimiento, religioso de nuestro pueblo. Mas ni por un momento, y dicho sea en elogio de todas las clases sociales, se profanó la santidad de los días de la Semana Mayor, ni las alarmantes nuevas