Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
SB. D. MKLITÓIÍ GONZÍLHZ Insigne cultivador de ca ieian (M y tsimiUcadencias Sabrás, hermano Melitón, que ayer, después de visitar la Álmeria Real y de afeitarme en casa de mi Barhastro, me dirigí por ana calle estrecha y Tortosa á ver á Vitoria Sobran, la hija Menorca de un amigo mío que tuvo Almadén de objetos de Quintanapalla y ahora es abogado y pronto le Aranjnez municipal. Si hubiera yo sabido que Vitoria era novia de Onteniente de infantería, no hubiese dado Estepa so, porque yo, que suelo ponerme el mundo por Mantesa, no le Toledo á nadie que me dé un Meco. Se me caería la cara de Sigüenzal Llegué á la casa, atravesé eí porta Lillo, subí la Escalona y me recibid uuá Villarrubia de cara Bedondela y algo Vizcaya del ojo izquierdo, que llevaba colgada del brazo una Cestona y en la mano una Alcudia Llerma de aceite. La pregunté si estaba en casa la señorita, y me dijo qiie no había salido por tener Escoriaza toda la garganta, añadiendo que ella venía de echar al correo una carta propia y otra Cartagena y de comprar en la Loja de ultramarinos un kilo de Azuqmca molida, un tarro de Daimiel y una libra de Ateca de vacas para ponerla en en Antequera correspondiente. Pasé al comedor, dispuesto á quemar todas i TS iVawas como Hernán Cortés. Sentadita en un sillón forrado de Tuste, á la Vera de una chimenea de Marmolfjo y leyendo una Novelda naturalista de Alzóla, al mismo tiempo que tomaba chocolate con Viana del Bollo, se hallaba mi interesante joven, delgada como una Oeaña, vestida sin Lugo, con su faldita Morata y su Mantilla de encaje arrollada al Cuétlar. Sin verse en ella á la mujer Lahiana, se veía á la muchacha expansiva y aun, si se quiere, Zalamea. iQué Biela estabal Sin embargó, Vitoriame hizo un Ooim, de desprecio. Yo me la qnedó tMiranda dos minutos y en aquella situación Tembleque lo mismo que un Beus cuando sube al Cadalso. Hasta se me puso la vista Trubia, y poco me faltó para echarme á llorar como una Badalona. Por supuesto que no me chocó la actitud de la joven, porque las mujeres suelen ser Esquivias conmigo aunque yo las Dmsta en todo. En esto, el padre de Vitoria (hijo á su vez de un construc Tordesillas) se presentó de improviso en el aposento, y al verme allí armó una Zaragoza de mil demonios. Cuando SIB tranquilizó, me habló de SM. BJijar; me dijo que era dócil y de buena Pastrana, si bien algo aficionada Alicante Qa. ta íCQ y os Baides AB Mascaraque. Me contó que la po Vecilla se había puesto muy Málaga Ar expulsar la Denia y que había tenido que asistir á una prima SMeca antes del Pardo, en el Pardo y después del Pardo. L tí