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PÁGINAS SEVILLANAS No hay nada más alegre que el cielo andaluz, ni nada más triste que los días de la Semana Santa. Difícilmente podrían hermanarse en Sevilla su Semana Santa, famosa en el orbe católico, y su cielo esplendoroso, de fama universal. El rostro del Nazareno desencajado por el m artirio, y la faz de la Dolorosa, pálida y desfigurada por la pena, exigen la luz párdena y débil, la luz fría de la madrugada. Y ésta es la hora delasmag níflcas procesiones de Sevilla, que una vez contemp adas se recuerdan siempre. Doble hilera de encubiertos nazarenos, con sus flojos ropones sujetos por el cordón á la cintura, sus largas colas arrastrando por el polvo, y sus puntiagudos capirotes sobre la cabeza oculta, preceden, acompa fian y siguen á los Pasos, alumbrando tristemente la carrera con las débiles llamas de los cirios. Silencio religioso, el silencio de un amanecer de Viernes Santo, envuelve á la ciudad del lujo y de la alegría; en medio dé aquel silencio óyese claro el chisporrotear de los cirios y el arrastrar de las colas cuan do el grupo de cantores que marcha tras la escena escultórica de la Pasión deja de entonar los sagrados versículos; rostros pálidos por el insomnio contemplan- el lento desfile de las cofradías; y con aquella luz y á aquellas horas, bajo la impresión de la vigilia, que debilita los cuerpos rendidos y excita los cerebros desvelados, impresiona profundamente, con emoción religiosa y artística á un tiempo mismo, el lento desfile de las cofradías de madrugada por las hermosas calles de la incomparable Sevilla. García y Ramos, el laureado artista hispalense, ha interpretado á la maravilla en su Página sevillana el asunto arriba descrito. Cuantos hayan hecho á la ciudad del Betia el viaje de Semana Santa, apreciarán en todo su valor la obra del artista; los que no conozcan el asunto, podrán sentirlo sólo con la contemplación del dibujo. Él sentimiento religioso de nuestro pueblo, innato y perdurable en él, da cada año mas brillo á solemnidades como la Semana Santa de Sevilla, que une al prestigio de una hermosa tradición los nuevos encantos que la prestan la iniciativa de las cofradías, los donativos de los devotos y la concurrencia de viajeros que desde todía Europa acuden én esta época del año á Sevilla y aprovechan la hermosa primavera andaluza para seguir en Córdoba, Cádiz y Granada la expedición coníenzada en la ciudad de la Giralda. Este afio, las cofradías de Sevilla rivalizarán en lujo y esplendores para exhibir sus respectivos Pasos; el Ayuntamiento sevillano se prepara á recibir dignamente á sus numerosos huéspedes, y entre éstos se cuentan personajes de tanta significación como la hermosa reina Natalia de Servia. LAS C O F R A D Í A S DE MADRUGADA, DIBUJO DB GARCÍA T RAMOS