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arfas! madrileñas I Si yo pudiese hablarte de cosas alegres! Si pudiera olvidar nuestras preocupaciones, nuestras inquietudes, nuestros temores I Vana empresa I Por mucho empeño que en ello ponga, por violento que sea el es fuerzo que para conseguirlo haga, esa nube tempestuosa que desde hace más de doá años nubla el sol de nuestro cielo, ha de proyectar su sombra sobre esta carta, como la proyecta sobre todas las cartas que hoy se escriben: las que quedan en la Península, las que van á Cuba y las que de buba vienen. I Qué Cuaresma tan triste I Lee y relee el Kempis, amigo mío: ese libro nos es hoy muy útil á los españoles. Aprende en sus páginas á despreciar las dichas humanas, á considerar fugaces todos los bienes terrenos y si además tienes un arma de fuego en buen uso, limpia su cañón, examina su gatillo... y espera. El Kempis y un fusil valen por la mejor diplomacia. Hay que despreciar la vida, como aconsejan los místicos, y probar ese desprecio arma al brazo. Cuando llegue la ocasión, si la ocasión llega, nos jugaremos la vida como se juega siempre; apuntando. Y en tanto que acaece lo que muchos profetizan, Madrid, amigo mío, va saliendo del invierno como lo hizo los años anteriores, á fuerza de beneficios y á fuerza de catarros. Los beneficios en los teatros, los catarros en todas partes. Inauguró la serie de aquéllos con el suyo Balbina Valverde, la notabilísima actriz del teatro de Lara. Creo que tan excelente característica tiene en esto de los beneficios teatrales cierto derecho de primacía, si no por precepto de la ley, por decreto de la costumbre. Juzgo ésta acertadísima, y el beneficio de la Valverde me parece algo semejante á la Gran Cruz de San Hermenegildo. Para obtenerla, se necesitan méritos y sfíos de servicio Todo lo reúne la agraciada con el primer beneficio teatral que Dios envía. Para ella venden los comerciantes de la Carrera de San Jerónimo los primeros artículos de las modas del año pasado I Sombrillas que no van á llevarse; abanicos cuyo varillaje no responde al último patrón de la elegancia; bibelots de una porcelana que ya no se estima; esos mil y mil objetos, en fin, de beneficio, que transfor- man, según expresión periodística, el cuarto de la actriz agraciada en un bazar de preciosidades... del menor precio posible, y todas las cuales ostentan un sello de penúltima moda tan acentuado y significativo, que parece que con él están diciendo: Por aquí se va á provincias. Y en esto de los regalos de beneficio hay también sus especialidades. Un compañero de escena de la Valverde, el notable actor Sr. Euiz de Arana, tiene debilidad por los bastones. Pues bien; la noche de su beneficio caen sobre él treinta ó cuarenta bastones, y aún suelen decir al día siguiente los periódicos que el beneficiado se mostraba níuy agradecido á las pruebas de simpatía que le dispensaron sus amigos. En el teatro Real los beneficios de las cantantes aplaudidas son beneficios de jardinería. Apenas termina la diva su romanza, salen Unos pajes (siempre los mismos) con unos monumentales ramos de flores, que también parecen los mismos siempre. Si la diva que celebra su serata d onore llega á la categoría de estrella artística, además de las flores le sueltan palomas, y ella, emocionada por los agasajos del púbUco, le suele devolver la fineza en el transcurso de la ópera soltándole á su vez varios gallos. ¿Más para qué he de contarte todo esto? Lo sabes tan bien como yo. Madrid cambia poco de costumbres, y éstas dé los beneficios son invariables. Lo que tú viste en cualquier teatro cuando estudiabas en Madrid, es lo mismo que se realiza hoy en todas las funciones dé beneficio: los mismos regalos, las mismas llamadas á escena, el mismo desfile por el cuarto del actor, y aun el mismo público. Yo he visto una sombrilla que ha figurado en cincuenta beneficios de actrices, y hay un paisaje al óleo del cual tienen copia todos los actores afamados. Una costumbre madrileña no establecida en tus tiempos es la del corte ó oáa de los faldones del frac. Me explicaré. Hace algunos años pasábamos del invierno á la primavera tomando zarzaparrilla ó agua dé cebada para refrescar y tonificar la sangré. Ahora, además de absorber esos líquidos depurativos, nos amputamos los faldones del frac, prenda que hemo? usado durante todo el invierno, y vamos á los teatro? ó á los banquetes ó á los Jardines vestidos de smoking. ¡Mira tú por dónde comenzamos á aligerarnos de ropa, por el sitio de los faldones I Pues sí, amigo mío; apenas el maestro Goula suelta la batuta con que ha dirigido la última ópera de la temporada en el teatro Éeal, los faldones de nuestros fracs empiezan á desprenderse por sí solos, y cuando el maestro director de la compañía del Príncipe Alfonso levanta á su vez la batuta para marcar el primer compás de la primera ópera dé la temporada de primavera, ya la amputación ó el descolgamiento son un hecho: todos los señoritos que ves en las: butacas y plateas lucen el cómodo smoking. Los faldones se han perdido entre dos batutas, entre dos estaciones, entre dos óperas, en el compás de espera ó en el silencio que separa la clausura del Real de la apertura del Príncipe Alfonso. Y ya el smoking triunfa todo el resto del año en Madrid y en San Sebastián, en las playas del Guadarrama y en las playas del Cantábrico. Con la amputación de los faldones del frac surge la virgen y hermosa Primavera, y las lilas que se abren en el Retiro nacen vestidas de smoking. Y ahora perdóname, mi buen amigo, que de tales insustancialidades haya compuesto mi carta. Suele acaecer qué cuando hallamos en la calle á una persona amiga víctima de una desgracia, nos acercamos con rostro compungido y le decimos: -H e sentido muchísimo su desgracia de usted. La persona afligida nos agradece con frases entrecortadas esta muestra de sentimiento; pero éomo el dolor es tan huraño y tan difícil y esquivo para la conversación, apenas cumplido el deber de enternecernos cambiamos de tono, de cara y dé tema, preguntando á nuestro apenado interlocutor; -A propósito, ¿no iba usted á presentarse diputado? Tal he. hecho yo: comencé esta carta refiriéndome á nuestras preocupaciones y desgracias actuales, y la concluyo hablando de smokings y lilas. Así vamos todos por el mundo. Te abraza tu amigo JOSÉ DK E O U R E á un amigo provmciano.