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(EN TIEMPO DE ELECCIONES) Ufl ¡Esto no es vivirl Llevo todo el día recibiendo elementos. El Gobierno me telegrafía: No descuide usted el elemento Pérez. Tenga usted cuidado con el elemento Gómez El despacho le tengo lleno de personas que me dicen; Nosotros somos el elemento Árgudín; los elementos conservadores nos llevan ventaja. E 1 Gobierno no me ha enviado aquí para luchar con los elementos 1 A las nueve de la mañana ha entrado el secretario del Gobierno civil y me ha dicho: ¿Qué Ayuntamientos suspendemos hoy? ¡Llevo un mes suspendiendo corporaciones! Mis noches son horribles. Veo en el techo de mi alcoba cuarenta alcaldes suspendidos que me gritan: ¡Verdugo! -Pues no hay más remedio. El Ayuntamiento de Pelotes de la Hera es carlista; el de Fuentevizca, conservador; el de Carrizales del Mofío, republicano. -Bueno, ponga usted las órdenes y compre usted más cuerda. Con tal de que ganemos las elecciones- -No es seguro. El candidato de Velacorta ha ofrecido á cinco daros el voto, pan, vino y un cigarro de á peseta; el ministerial no da más que diez reales y un chorizo. ¡Asi no hay política posible I- ¿Y en Cañogrande? -Ahí estamos peor. El candidato conservador paga los votos á diez duros, y además da de almorzar dos veces, con vino, café y aguardiente del Mono. -Pues estamos perdidos. En aquel momento anunció el criado al marqués de la Funda. ¡El cacique I Nos levantamos como movidos por el rayo. ¡Oiga usted, gritó entrando con el bastón en alto; si no sirve usted para esto, puede usted volverse á Madrid y haré las elecciones yo! En Aguastibias andan á tiros. 1 Jesús 1- -Sí, señor; á mi primo, que es el registrador de la propiedad, le han saltado un ojo de un ladrillazo; su señora, que está en días mayores, está sacramentada del susto. ¡Y usted tomando cafél- -Pero señor- -Envíe usted en seguida una compañía de Guardia civil. ¡Qué gobernadores 1 ¡Y para eso le he traído yo á usted á mi provincial Aburl Se va, y dice el criado: -El duque de Cuellolargo. ¡Nos caímos I Este es el candidato neo. ¡Señor duque I Tenga usted la bondad de sentarse- -Mire usted, señor gobernador, no se moleste usted en combatirme; yo le aprecio á usted mucho, y he de hablarle con toda lealtad. Traigo cuarenta mil duros, ¿lo oye usted bien? doscientas mil pesetas, para gastármelas en la elección. Los electores me besan la levita cuando paso por la carretera. Es inútil que vaya usted en persona allá, porque tenemos pensado echarle á usted al río. ¿Cómo al río? -Sí, señor, al río. Más valdrá que se quede usted en su casa, y yo le daré á usted pruebas de... -i Ahí ¿quiere usted sobornarme? ¡Salga usted de aquí I- -Bueno, usted se lo pierde. Yo doy doce duros por voto y una vaca. -Eso de la vaca ya me asusta. -Y además hago un San Damián de tamaño natural para la iglesia. Usted lo pase bien. -Vaya usted con Dios. ¡Secretario, yo no puedo másl